La gesta de volar entre España y Cuba

Camagüey conmemora el primer vuelo por la parte central del Atlántico

"¡Tremenda gesta, Papi!", dice la camagüeyana Marbeti, 25 años recién estrenados y toda ella expresividad. No confundan: con el cumplido la joven no se refería al éxito en una lid amorosa sino a la hazaña que hace 75 años protagonizaron los aviadores españoles Mariano Barberán y Joaquín Collar, primeros en cruzar el Atlántico por su parte central, uniendo Sevilla y Camagüey en el vuelo más largo realizado hasta entonces: 8.095 kilómetros, recorridos en 39 horas y 55 minutos en un Breguet XIX Superbidón fabricado por Construcciones Aeronaúticas (CASA), al precio de 150.000 pesetas. La "tremenda gesta" del Cuatro Vientos fue celebrada el martes por todo lo alto en la ciudad de Camagüey, tercera de Cuba, con 320.000 habitantes, adonde viajó una comisión del Ejército del Aire.

Por primera vez desde 1959, dos aviones militares españoles -un Hércules y un avión de carga C-295- aterrizaron en suelo cubano para rendir homenaje a Barberán y Collar. Hubo lanzamiento de paracaidistas y numerosos actos en tributo a los dos aviadores, que son considerados casi héroes adoptivos de Camagüey. "Si en aquel entonces Barberán y Collar quisieron con su aventura unir España y Cuba, hoy la historia se repite", afirmó el general en la reserva José Sánchez Méndez, uno de los protagonistas de los festejos.

Sorprende que muchos en Camagüey -gente de avanzada edad pero también jóvenes como la enfermera Marbeti- conozcan al dedillo la historia del Cuatro Vientos. "Lo que ellos hicieron equivaldría hoy a viajar al espacio. Nadie hasta entonces había intentado un vuelo tan complejo y tan largo", dice el historiador cubano Franklin Aramís Picapiedra, autor de tres libros sobre el mítico avión. Barberán y Collar salieron de La Tablada, en Sevilla, en la madrugada del 10 de junio, y aterrizaron en Camagüey a las cuatro de la tarde del 11 de junio. "Fue un vuelo perfecto, todo calculado al milímetro, y ellos fueron recibidos como héroes", asegura Picapiedra.

El 20 de junio, los aviadores salieron de La Habana hacia México para cumplir la última etapa de su vuelo, pero nunca llegaron. La hipótesis más creíble es que el avión cayó al mar debido al mal tiempo, aunque al parecer la semana de comilonas y fiestas en su honor, ofrecidas por la colonia española y las autoridades, fue fatídica. "En la prensa de la época Barberán decía: 'Sueño con montañas de bicarbonato", cuenta Sánchez Méndez.

75 años después, Barberán y Collar siguen siendo un mito. Su proeza fue reeditada por 11 tripulantes del Ejército del Aire español que cruzaron el Atlántico en un C-295 -último modelo construido por CASA-. A su llegada a Camagüey, como entonces, los aviadores fueron agasajados, a tono con la tremenda gesta del Cuatro Vientos.

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