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Reportaje:El conflicto de Irak

Irak abre su petróleo a Occidente

Bagdad ofrece a la inversión extranjera seis yacimientos de crudo y dos de gas - Las reservas del país ocupan el tercer lugar entre los principales productores

Irak abrió ayer a la licitación internacional sus seis principales campos de petróleo y dos de gas, una medida que no por esperada resulta menos controvertida. Aunque nadie discute la necesidad de inversiones y desarrollo tecnológico de su decrépita industria petrolera, el previsible regreso de las grandes compañías estadounidenses y británicas del sector trae a la memoria su interferencia política antes de la nacionalización hace 36 años, y reaviva el debate sobre los motivos de la invasión en 2003.

Salen a concurso las operaciones a largo plazo para los campos de Rumaila, Zubair, la primera fase de Qurna Oeste y Maysan (que incluye tres depósitos, Bazargan, Abu Gharab y Fakka), en el sur del país, y Kirkuk y Bey Hasan, en el norte. "Son la espina dorsal de la producción de petróleo de Irak; algunos de ellos están envejeciendo y su producción declina", manifestó ayer el ministro de Petróleo, Husain al Shahristani, durante la conferencia de prensa en la que informó de la decisión. También se solicita ayuda para desarrollar los campos de gas de Akkas y Mansuriya, en las provincias de Al Anbar y Diyala, respectivamente.

Se quiere pasar de extraer 2,5 millones de barriles diarios a 4,5 millones en 2013

El petróleo es casi la única fuente de ingresos de Irak, de ahí que aumentar su producción resulte vital para hacer frente a los enormes retos que presenta la reconstrucción del país. Sin embargo, el Parlamento aún no ha aprobado la Ley de Petróleo que el Ejecutivo logró finalmente consensuar el pasado febrero, debido sobre todo al enfrentamiento entre el Gobierno central y el Gobierno regional de Kurdistán sobre quién debe controlar las reservas y los contratos. En ausencia de ese marco legal, el primer ministro, Nuri al Maliki, ha decidido ir adelante apoyándose en una ley previa a la invasión que derrocó a Sadam Husein.

"Con el barril de petróleo rondando los 140 dólares y la economía estadounidense al borde de la caída libre, Washington parece haber decidido que no puede esperar más para usar las gigantescas reservas de Irak y bajar los precios", escribía Salah Hemeid el pasado fin de semana en el periódico egipcio Al Ahram. Para él, como para otros analistas árabes, ese objetivo ha impulsado la reciente campaña para devolver un mínimo de seguridad a las dos regiones petroleras (el sur y la zona colindante con el Kurdistán).

Con 115.000 millones de barriles, Irak tiene las terceras reservas conocidas después de Arabia Saudí e Irán. Hoy el país árabe extrae cerca de 2,5 millones de barriles diarios y el objetivo último es alcanzar una producción de 4,5 millones de barriles diarios para 2013.

El Ministerio de Petróleo ha preseleccionado para participar en la licitación a 41 de las 120 empresas que habían expresado interés, entre ellas la hispano-argentina Repsol YPF. Para ello, Shahristani indicó que necesitan contar con un socio local que tenga una participación de al menos un 25% en el proyecto y abrir una oficina en Bagdad, algo que muy pocas compañías extranjeras tienen debido a la inseguridad reinante en el país. El ministro también expresó su confianza en que los acuerdos puedan firmarse en el plazo de un año.

De momento, y con el objetivo de llegar a los tres millones de barriles que se obtenían antes de la invasión estadounidense de marzo de 2003, su ministerio había anunciado para el mes que viene la firma de seis contratos de servicio a corto plazo por un importe de 500 millones de dólares (unos 317 millones de euros) cada uno.

Shahristani negó, sin embargo, que ya se hubiera alcanzado un acuerdo con los cinco gigantes mundiales del petróleo (la anglo-holandesa Shell, la británica BP, las estadounidenses ExxonMobil y Chevron, y la francesa Total). El Gobierno iraquí prevé haber cerrado los grandes contratos a largo plazo (99 años) para junio de 2009.

"Queríamos el apoyo técnico para nuestros equipos y lo han rechazado porque pedían un porcentaje de nuestro petróleo, y no lo vamos a compartir", aseguró el ministro tratando de contrarrestar las críticas. Pero para los expertos, su mera participación en las conversaciones les da cierta ventaja de partida en la licitación para futuros contratos.

Un gobernante curtido en conflictos

- Político de consenso. El chií Nuri al Maliki no parecía destinado a ser el primer gobernante de Irak tras Sadam Husein, pero acabó siendo el candidato de consenso para un Gobierno formado por chiíes, suníes y kurdos. El Parlamento eligió a Al Maliki primer ministro en abril de 2006, a propuesta del presidente, el kurdo Jalal Talabani.- Ruptura con Al Sáder. Los primeros en romper con Al Maliki fueron los propios chiíes, agrupados en la Alianza Unida. En primavera de 2007, el movimiento del clérigo radical Múqtada al Sáder, líder del Ejército del Mahdi, rompiócon él por su negativa a negociar un calendario de retirada del Ejército de EE UU. En la alianza chií, quedan tres partidos que apoyan al primer ministro. - Conflicto con los suníes. En agosto pasado, el principal bloque político suní del Gobierno (el Frente del Consenso Iraquí) retiró a sus seis ministros en protestapor la falta de reformas políticas y de seguridad.La semana pasada, uno de sus dirigentes aseguró que la vuelta al Ejecutivo era inminente, aunque no es la primera vez que las negociaciones se rompen en el último momento.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 1 de julio de 2008

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