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La industria gallega de defensa vende 600 millones en cuatro continentes

Navantia lidera un sector integrado por General Dinamics, Rodman y Urovesa

El discreto sector de la industria de la defensa y seguridad en Galicia, integrado por un contingente laboral de 3.345 trabajadores vinculados a cuatro grandes empresas, tiene en la exportación y en los suministros al Ministerio de Defensa sus mejores armas para competir en un mercado cada vez más dominado por multinacionales. En su conjunto, los ingresos de la actividad generada en Galicia por empresas como Navantia, con plantas en Ferrol y Fene; Rodman, en Vigo; Santa Bárbara Sistemas, en A Coruña, y Urovesa, en Santiago, superaron el año pasado la barrera de los 600 millones de euros. El grueso de sus ventas se canalizó a mercados exteriores, repartidos por medio centenar de países de hasta cuatro continentes.

Navantia entregó a Noruega la segunda fragata F-310 por 258,3 millones

El 'Vamtac' de Urovesa se vende a Argentina, Bélgica y Túnez, entre otros

Rodman tiene capacidad para producir 1.000 buques al año

El negocio de la defensa, que cubre en Galicia desde la fabricación de pistolas y componentes para tanques y misiles, como es el caso de la filial de General Dynamics, hasta fragatas y destructores (Navantia), pasando por patrulleras (Rodman) y vehículos blindados para diferentes ejércitos (Urovesa) tiene un denominador común: la confidencialidad exigida en los contratos firmados con diversos países, así como un capital de muy distinto signo, desde multinacionales al sector público, pasando por empresas privadas.

Las expectativas del sector de la defensa, a decir por los últimos datos oficiales de la Secretaría de Estado de Comercio, son inmejorables. En el primer semestre de 2007 las exportaciones de material militar español ascendieron a 678,4 millones de euros, un 54,6% más que en el mismo periodo del año anterior, mientras que la carga de trabajo para las plantas gallegas, según sus principales responsables, garantiza el empleo durante el próximo lustro. Las cuatro empresas están integradas en la Asociación Española de Fabricantes de Armamento y Material de Defensa (Afarmade).

Del total exportado desde Galicia, los contratos de Navantia, la antigua Bazán, explican parte del incremento total debido a la entrega de la segunda fragata F-310 para la Armada de Noruega, por importe de 258,3 millones, mientras que un año antes había sido Marruecos el gran cliente de España y también de Galicia, con la compra de vehículos blindados del modelo Vamtac, fabricados por Urovesa, y diez patrulleras de Rodman para mejorar la vigilancia de sus costas. Los contratos con ambas empresas se elevaron a 200 millones.

Navantia, que entró el año pasado por primera vez en números positivos (ganó 159.000 euros, según la compañía), también rompe las estadísticas del sector en Galicia. Aproximadamente un 40% de su negocio total se genera en los astilleros de Ferrol y Fene, lo que arroja unas ventas de 489 millones en 2007.

En los astilleros públicos gallegos todavía quedan por construir dos fragatas, de un total de cinco para Noruega, así como la quinta F-100 para la Armada española, que se entregará en 2012. El primero de los buques anfibios LHD, el Juan Carlos I, que se rematará el año que viene, ha permitido a la compañía firmar con Australia otros dos encargos de similares características, "así como realizar la ingeniería y la asistencia técnica de dos destructores AWD que se construirán allí y que garantizarán la carga de trabajo hasta al menos 2015, que será cuando se entreguen", señalan desde Navantia. Si Australia y Noruega son los principales destinos de los buques construidos en Ferrol y Fene, mucho más diversificado es el negocio exterior del Grupo Rodman, cuya división de defensa y seguridad aporta entre un 50 y un 60% de sus ventas. "Es, con diferencia, el negocio más consolidado", señalan fuentes cercanas al grupo vigués, que cerró el 2007 con unas ventas totales que rondaron los cien millones de euros. Hasta veinticinco estados ribereños se encuentran entre sus principales clientes, al margen de la Guardia Civil española, desde Costa de Marfil, Venezuela, Arabia Saudí y Mozambique hasta Chile, Paraguay, Marruecos y Omán, entre otros.

El grupo presidido por Manuel Rodríguez, volcado actualmente en la construcción de megayates de gran eslora, tiene en Meira y en Portugal los astilleros para la construcción de las patrulleras (hasta diez modelos diferentes, con diversas aplicaciones, y tamaños que oscilan entre los 11 y los 45 metros), dedicadas, sobre todo, a la vigilancia costera. "No van equipadas con armamento", señalan fuentes cercanas a la empresa, sino que incorporan sistemas de comunicaciones y telemáticos de última generación, similares a los de los yates de gran eslora.

Los cuatro astilleros de Rodman, repartidos por el sur de Galicia y Portugal, tienen una capacidad para producir hasta mil buques al año, entre civiles y militares. La nueva planta de Valença, al otro lado de la frontera, absorbe entre el 20% y el 30% de la producción del grupo. Las instalaciones permiten la construcción de embarcaciones como las patrulleras. El negocio de la seguridad aporta gran parte de los ingresos, pero todavía es más alta su contribución al beneficio de la compañía.

Rodman tiene pendiente de ejecución un contrato de asistencia técnica con el Gobierno venezolano de Hugo Chávez para suministrar diverso equipamiento, que también incorpora la construcción de patrulleras. "Son acuerdos que tardan varios años en ejecutarse desde que se se firman", aseguran.

Con una dimensión mucho menor, y en otro segmento que nada tiene que ver con el mar, Urovesa tiene en los contratos con Marruecos una de sus principales líneas de negocio, al ser suministrador oficial de su equipamiento móvil terrestre, después de haber sido antes proveedor de material del Ministerio de Defensa español.

La compañía compostelana, con unos ingresos de explotación cercanos a los 30 millones de euros y una plantilla de medio centenar de trabajadores, tiene en el Vamtac su producto estrella. Según la propia compañía, el vehículo constituye una plataforma apta para instalar sistemas de combate, como equipos de lanzamiento de misiles (antiaéreos y anticarro), ametralladoras y lanzagranadas. Argentina, Bélgica, Chile, Colombia, Argelia, Marruecos, Portugal, Santo Tomé y Príncipe, Túnez y Uruguay se encuentran entre sus clientes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de junio de 2008