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COLUMNA

Culpable, Zapatero

El Consell ha criticado al ministro Solbes por no haber permitido a la Generalitat endeudarse en 220 millones de euros adicionales para destinarlos a inversión. El Ministerio de Economía no ha autorizado el endeudamiento extra que pide la Generalitat porque considera que ya se extralimitó en el endeudamiento de ejercicios anteriores, y porque los criterios de inversión no están claros. ¡Y claro que no están claros! ¿Pero cuándo han estado claras las cuentas del Consell, las cuentas de la Generalitat, las cuentas del dinero de los valencianos que administra el señor Camps? ¿En qué se ha gastado el Consell los dineros que ha recibido en las últimas tres legislaturas, por ejemplo, de los impuestos que pagamos los valencianos, de los fondos que ha recibido del Gobierno español y de los procedentes de la deuda contraída con las entidades financieras? Deuda que asciende a 13.300 millones de euros, más de dos billones de pesetas. La mayor deuda por habitante de todas las autonomías. Claro que para el presidente Camps eso no es problema. El pasado jueves, ante el pleno de las Cortes, aseguró que si se revisara el modelo de financiación autonómica, la deuda de la Generalitat se amortizaría en tres años. O sea, 4.433 euros anuales. ¿Quiere decirnos el señor Camps que si se revisara el modelo de financiación, tendría suficientes fondos para amortizar los 4.433 de la deuda y atender las inversiones programadas para ese ejercicio?

El presidente Camps ordenó el pasado 25 de abril a todas las consejerías, reducir en un 25% la inversión de todos aquellos programas que no tengan carácter social. Este acuerdo del Consell se mantuvo en secreto hasta que el pasado jueves, la diputada de Compromís Mireia Mollà lo denunció en el pleno de las Cortes Valencianas. Según la crónica de Joaquín Ferrandis en estas páginas del viernes, la publicidad dada por la diputada "congeló la sonrisa de Camps y su Gobierno". Y sigue informando Ferrandis: "El acuerdo del Consell para reducir la inversión, aireado por el grupo parlamentario de Compromís justo al final de la sesión de control parlamentario, se llevó por delante los esfuerzos del presidente del Consell y su vicepresidente económico por disimular las dificultades financieras de la Generalitat".

Formulemos, de nuevo, la pregunta: ¿En qué se ha gastado el Consell los dineros recibidos en las tres últimas legislaturas de los impuestos que pagamos los valencianos, de los fondos recibidos del Gobierno español y de la deuda contraída con las entidades financieras?

Desde luego, no en acabar con los barracones en que se ven obligados nuestros estudiantes a dar clases por falta de colegios e institutos como ya dije otra vez. Y eso que el presidente Camps había prometido, antes de empezar su primera -o segunda- legislatura, que iba a inaugurar un colegio cada semana. ¿Se acuerda, señor presidente? Claro que se acuerda. ¿Y cómo se le queda el cuerpo cada vez que le viene a la memoria aquella promesa y se encuentra con que son miles los escolares estudiando todavía en barracones? ¿Dónde están los colegios prometidos? ¿Y los fondos necesarios para que nuestras universidades puedan atender sus obligaciones y su desarrollo? ¿Y los centros de salud, presupuestados año tras año y que nunca se construyen? ¿Y tantas y tantas promesas incumplidas?

Pero sale a la palestra el vicepresidente del Consell, Vicente Rambla, y nos lo aclara todo: "Es el Gobierno de Zapatero quien tiene la culpa de la falta de liquidez en las arcas públicas valencianas". ¡Bingo! Y en mi casa cenamos a las ocho. "¡Jo qué tropa!", como dijo el cojo de Romanones.

fburguera@inves.es

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 16 de junio de 2008