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Mercabarna se vacía y los mercados recurren a la picaresca para abastecerse

Escasean los productos frescos, como el pescado y las verduras, en las tiendas

Antonio, de 53 años, agobiado de tanto utilizar el cuchillo jamonero, se jactaba ayer de tener la despensa a reventar. No es el único con la nevera llena en el mercado del Ninot de Barcelona, donde los tenderos hablaban de la huelga de transportistas con miradas y silencios cómplices. Con Mercabarna cercada por los piquetes, que evitan la entrada de los camiones, los vendedores recurren a la picaresca para surtir sus puestos: sacan la poca mercancía que queda en el mercado de abastos camuflada en coches particulares que no llaman la atención. Pero Mercabarna encendió ayer la luz de alerta: disponía sólo del 15% de pescado, frutas y hortalizas respecto a un miércoles normal y pidió a la Generalitat que cree un pasillo de seguridad para los minoristas.

Joan Boada, secretario general de Interior, aseguró que están ofreciendo seguridad a los transportistas y lamentó que, pese a ello, no salgan a trabajar. Los Mossos, por ejemplo, vigilaron ayer Mercabarna, pero su presencia disuadió tanto a los piquetes como a los compradores. Sólo descargaron algunas furgonetas con hortalizas procedentes del Baix Llobregat y el Maresme. "De algunos productos no queda casi nada, y de otros, el 40%. Se nota la falta de verdura", explicó Casimiro Llorens, presidente de la Asociación del Gremio de Mayoristas de Frutas de Barcelona. Sólo 11 furgonetas descargaron pescado y las cámaras están al 10%. En Mercabarna no se matan terneras desde el lunes por miedo a los piquetes y sólo han sacrificado unos 400 corderos.

El panorama ha dejado muchas áreas comerciales sin productos frescos, además de escasear el agua y los lácteos. En cambio, en los mercados apenas se aprecia el impacto de la huelga. "Hay que dar servicio a las duras y a las maduras. Hay alternativas para sortear los piquetes", sostuvo Pedro Soler, pescadero de 40 años. "No hay desabastecimiento ni lo habrá", explicó, aunque admite que escasea el marisco gallego (la pesca de arrastre está en huelga), la verdura de Almería y otros productos de más allá de los Pirineos. Los vendedores recurren a varias estrategias para sortear los bloqueos: repartir la mercancía en turismos, dejando en casa los vehículos que levantan sospechas, y recurrir a payeses, ganaderos y pescadores que les ofrecen mercancía a diario. Así, por ejemplo, una marisquería de la Boqueria recibirá hoy una carga de mejillones de un pescador de Barcelona. Eso aliviará las pérdidas. "No hacemos ni la mitad de la caja de cada día", lamentó una pescadera. Otra contó que ayer llegó un avión con pescado que entró en Mercabarna camuflado y distribuido en varias furgonetas. La pesca de costa sigue entrando, en cualquier caso, en los mercados: los pesqueros de Barcelona, Vilanova, entre otros pueblos, salen a faenar.

"Esto nos lo trae un payés: hace lo que puede para proveernos", explicaba Vicente Cagijar, de 58 años, señalando los tomates y las cebollas de su mostrador. Las granjas de Barcelona aportan queso y huevos. La mayoría de los mataderos han parado de trabajar, pero están en contacto con los carniceros: les servirán la mercancía cuando den con el modo de transportarla. Sobre ello discutían ayer varios empleados de puestos del mercado de Galvany, que anotaban los trayectos más seguros, así como las entradas y salidas de Mercabarna peor vigiladas. "Mi padre pudo cargar el lunes a las 3.00 y ayer a la 1.00", dijo Sara, de 21 años, pescadera del mercado de Sarrià. "Lo camuflamos en coches, pero a uno le pincharon las cuatro ruedas", avisó otra verdulera del mercado.

El cambio de horarios también sirve para despistar a los piquetes. Montserrat, vendedora de aceitunas en el mercado de Sants, no ha dejado de recibir los productos de su proveedor de Esparreguera. Si antes recibía la mercancía a las ocho de la mañana, ahora se la mandan a horas muy distintas. Una táctica generalizada, según explica la pescadera Olga Martínez, de 42 años. Las lonjas se llenan estos días mucho antes de las seis. "Hay menos variedad y menos cantidad, pero podremos seguir vendiendo si los clientes no empiezan a comprar como locos", explicó la verdulera Julia Padró.

La psicosis es otro de los problemas. Tras resistir el primer envite, los mercados dudan si podrán resistir el fin de semana. Desde el lunes, las ventas han aumentado el 50%, según estiman los vendedores. Un ritmo insostenible si sigue la huelga. El súper del mercado de Sarrià agotó ayer el agua y le flaqueaban los lácteos. "No nos sirven desde el lunes", dijeron resignados Juan Ángel Breviati, de 49 años, y Loli Capel, de 41. "Ya nos aprietan los piquetes. Si los clientes lo hacen más, pueden peligrar las existencias", razonaba un verdulero de Galvany. Ayer tenía de todo salvo berenjenas. Menos productos había en algunos supermercados del centro de Barcelona, donde hubo carreras y nervios para cazar los últimos botellines de agua.

Esta información ha sido elaborada por Serafí del Arco, Ferran Balsells, Jesús García y Àngels Piñol.

CiU pide la eliminación del céntimo sanitario

- El céntimo sanitario que grava la gasolina y el gasóleo, que supone para la Generalitat recaudar unos 170 millones al año para mejorar las políticas de salud, debe desaparecer, según Convergència i Unió. Al menos de forma temporal. Así lo reclamó ayer el presidente de CiU, Artur Mas, quien también pidió al sector del transporte una reconversión con vistas a una época de "vacas flacas".

- Mas también fue muy crítico con la actuación del Gobierno catalán. Dijo echar en falta la presencia de consejeros o del presidente en la primera línea del conflicto. El líder de la oposición acusó al Gobierno de "inacción" por dejar la crisis del transporte en manos del número dos del Departamento de Interior, Joan Boada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de junio de 2008

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