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La 'Phoenix' se prepara para excavar en Marte

Una nave en órbita logró tomar imágenes de la sonda en el descenso

Los responsables de la sonda Phoenix, que llegó el pasado lunes de madrugada al ártico de Marte, dedica las primeras horas tras el descenso a encender y verificar los distintos instrumentos de a bordo, y parece que funcionan todos perfectamente. Mientras tanto, los científicos miran y remiran las fotografías que va mandando la cámara del nuevo robot marciano.

Aunque no se ve hielo en el suelo alrededor de la Phoenix, no ha cundido el pánico, al contrario. "Podemos ver fracturas en el suelo que nos hacen pensar que el hielo allí está todavía modificando el terreno", ha comentado Peter Smith, de la Universidad de Arizona, investigador principal de la misión. "Vemos que hay surcos frescos, no pueden ser muy viejos porque se habrían rellenado". Y esos surcos, en teoría provocados por la expansión y contracción de las placas heladas de la superficie, pueden ser una pista del hielo. Un objetivo de la Phoenix, una razón de haber descendido allí, es el permafrost marciano (probablemente un 70% de hielo y un 30% de tierra), para tomar muestras y analizarlo.

Para ello cuenta, sobre todo, con un brazo articulado de más de 2,35 metros de largo, que debe funcionar como una pequeña excavadora capaz de hacer zanjas, tomar las muestras y depositarlas en los instrumentos de análisis que están en la plataforma de la sonda. Los técnicos preparaban ayer el envío de las órdenes pertinentes a la Phoenix para que empiece a mover lentamente ese brazo robótico. Si todo va bien, empezará a excavar en Marte la próxima semana, anunciaron ayer los responsables de la nave.

Como esta nave no se desplaza, sino que es una plataforma fija, el radio de alcance del brazo se limita al entorno del punto en que ha tocado suelo. Pero su microscopio, su cámara, su dispositivo para analizar muestras, sus cámaras y su estación meteorológica deben hacer un trabajo exhaustivo allí durante tres meses al menos.

Esta misión está llena de ocasiones en que los responsables pueden afirmar con orgullo: "Por primera vez". Además de ser la primera nave que logra el descenso controlado en una región polar de Marte, esa misma maniobra de caída ha dado la oportunidad a otra nave, esta vez en órbita, de apuntarse otra primicia. Ha sido la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO). La precisión en estas maniobras espaciales es tal, pese a realizarse a millones de kilómetros de la Tierra, que los expertos pudieron indicar a la MRO que apuntase su cámara de alta resolución hacia la trayectoria que seguiría la Phoenix, a una velocidad de unos 500 metros por segundo, en su caída. Y la cámara logró la instantánea de la sonda suspendida aún del paracaídas de frenado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de mayo de 2008