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Unas obras en el metro desentierran fósiles con más de 13 millones de años

Los paleontólogos recuperan 1.500 piezas en la estación de Carpetana

Del tamaño de la palma de una mano. Con muelas como la yema de un pulgar de color marrón picado. El hueso de la mandíbula está repleto de fisuritas, pero sorprendentemente entero. Ha reposado casi 14 millones de años a seis metros bajo tierra. Pertenecía a una suerte de caballo cebra ya extinguido, el Anchiterium. Patas blancas, lomo color miel con rayas marrones tanto en el cuello como en la parte trasera, el hocico oscuro y las orejas pequeñas. El dueño de la mandíbula murió ya mayor, como sugieren sus dientes gastados de tanto masticar.

El primer caballo del Mioceno europeo pastaba donde hoy circulan los coches

En la Vía Carpetana (Latina), por donde hoy circulan los coches y proliferan los edificios altos y grises, pastaba este animal ya extinguido, rodeado de multitud de plantas de las que echar mano cuando apretaba el hambre y con un clima muy cálido que podía combatir con un chapuzón en alguna de las lagunas que salpicaban la llanura madrileña.

Las excavaciones previstas para instalar ascensores en la estación de metro de Carpetana (línea 6, la circular) han dejado al descubierto los restos del Anchiterium, el primer caballo del Mioceno europeo, y otras 1.500 piezas del mismo periodo, con una antigüedad de entre 13,8 y 14,1 millones de años. El nuevo yacimiento forma parte de las Terrazas del Manzanares, un tramo del río entre El Pardo y Getafe, declarado Bien de Interés Cultural en 1993.

A seis metros bajo tierra, junto a otra explanada inferior en la que los obreros continúan las obras del suburbano tras descartar posibles fósiles, una docena de paleontólogos con cascos y punzones de madera rascaban ayer la tierra con paciencia. Unos junto a otros, en una parcela de 20 metros cuadrados dividida con cuerdas en rectángulos. Quedan otros 20 metros cuadrados por rastrear, donde esperan encontrar "otras 800 o 1.000 piezas", según explica David Sancho, director de la excavación de Carpetana.

El supervisor del yacimiento está "sorprendido" por la gran cantidad de material descubierto. "Hemos encontrado hasta mandíbulas enteras", añade Sancho. También restos de cuernos de rumiantes "difíciles de encontrar", aunque Madrid sea una zona rica en yacimientos. De la misma época son el de Alhambra, hallado en San Isidro, junto al Manzanares, o en la zona de las cocheras de la estación de Laguna (también en la línea 6). La circular de Metro ha sido una fuente importante de restos paleontológicos, según Pilar Mena, técnica arqueóloga de la Dirección General de Patrimonio.

En este tipo de excavaciones, según Sancho, lo habitual es recuperar restos de micromamíferos (ratones, pequeños reptiles...), de los que esperan conseguir abundantes y minúsculas muestras tras revisar al milímetro las más de cuatro toneladas de tierra pendiente de analizar.

Pero no sólo hay piezas pequeñas. En la explanada de Carpetana se han hallado huesos y mandíbulas de mastodontes, tortugas gigantes, jirafas, rumiantes o rinocerontes, además de vestigios de una especie de carroñero que también desapareció, el oso-perro. Deben trabajar rápido para evitar que la lluvia de estos días convierta en un fangal el yacimiento y oculte de nuevo los vestigios. El análisis de los restos de polen les permitirá saber también cuál era la flora de la que se alimentaban algunos de estos animales.

La extracción de restos, iniciada en marzo, terminará en un par de meses. Después vendrán la restauración y estudio de los fósiles conseguidos, que serán trasladados al Museo Nacional de Ciencias Naturales (José Gutiérrez Abascal, 2). Cuando termine la excavación, continuará otros ocho meses la instalación de seis ascensores y cuartos técnicos. No habrá cortes en el servicio de metro de la estación de Carpetana.

El Gobierno regional abrió ayer el yacimiento a los periodistas. Aún no se sabe cuándo y cómo se mostrarán los recientes hallazgos a los madrileños. Metro se plantea enseñarlos en sus propias instalaciones. La última palabra la tiene la Consejería de Cultura.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 27 de mayo de 2008