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Los inmigrantes aportan más a la economía vasca de lo que gastan

Un estudio refuta el prejuicio de que los extranjeros disparan el gasto social

La previsión de una recesión económica ha intensificado el prejuicio de que los inmigrantes quitan empleo a la población autóctona y copan los servicios sociales. Un estudio de la dirección de Inmigración del Gobierno vasco presentado ayer en Bilbao desmonta esa percepción. La población extranjera no sólo aporta más a la economía vasca a través de impuestos que el gasto social que demanda, sino que, proporcionalmente, su contribución es mayor que la de las personas autóctonas.

Los inmigrantes sólo ocupan uno de cada cuatro nuevos puestos de trabajo

En 2006, el gasto social por habitante extranjero en la comunidad autónoma vasca ascendió a 2.905 euros, frente a los 2.828 de cada persona nativa. Sin embargo, los inmigrantes aportaron mediante impuestos 5.314 euros, y la población autóctona 4.203. Por consiguiente, un inmigrante aporta más que lo que gasta, y lo hace en mayor medida que un vasco. "Es lógico, porque entre los inmigrantes hay muy pocos niños y ancianos, que son los grupos que más servicios sociales demandan. Y, además, presentan tasas de actividad muy superiores", explica Joaquín Arriola, profesor de Economía Política de la Universidad del País Vasco y autor del libro, junto con el sociólogo de la Universidad de Alicante Carlos Gómez Gil y el investigador de Bakeaz Xabier de Andrés.

Esa mayor contribución implica que los inmigrantes no sólo aportan lo necesario para costear sus propias prestaciones sociales, sino que, con la diferencia, "están financiando los servicios que consume la sociedad vasca". Estas cifras incluyen también a quienes trabajan en la economía sumergida, "a través del pago del IVA", aclara Arriola. Que los inmigrantes se concentren en determinados barrios o pueblos intensifica la percepción de que saturan los servicios, pero ese problema es responsabilidad de las administraciones, sostiene, "que no han previsto un incremento del gasto en infraestructuras paralelo a los nuevos flujos migratorios".

El informe también refuta la idea de que los inmigrantes quitan el trabajo a los vascos. Sólo uno de cada cuatro nuevos puestos de trabajo creados en Euskadi es ocupado por extranjeros, señala el economista, quien incide en que la inmigración es "necesaria" porque responde a la "demanda de importar mano de obra". "Se sitúan donde la economía española les reclama para cubrir las ocupaciones que rechazamos", explica.

Además recuerda la "sobrecualificación extrema" de los inmigrantes. "Más de la mitad han finalizado los estudios secundarios, pero ocupan puestos de baja cualificación. Es un despilfarro, tanto para el país de origen que ha formado a la persona como para el de destino, que no aprovecha su formación para generar valor añadido. Y, genera una enorme frustración".

La situación de las mujeres es especialmente precaria. Cubren la demanda de servicios de limpieza y cuidado, un nicho laboral muy cerrado y poco regulado que "impide su promoción personal y profesional", recoge el estudio. Arriola liga estas realidades a la ley española de Extranjería, que "no facilita el objetivo de alcanzar la integración y la normalización, lo que mantiene la exclusión y genera respuestas sociales xenófobas, sobre todo en momentos de crisis". +

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 25 de mayo de 2008