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El ejercicio reduce el riesgo de cáncer de mama

Correr tres horas a la semana o andar 13 protege del tumor

Los vagos -y, en este caso, las vagas- tienen cada vez menos excusas: el ejercicio no sólo es bueno para el corazón y combatir la obesidad. También reduce las posibilidades de tener un cáncer de mama. Son las conclusiones de un estudio hecho por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington en Saint Louis (EE UU) con casi 65.000 mujeres.

El trabajo, que ha publicado la edición digital de la Journal of the National Cancer Institute, se ha centrado en un seguimiento de las más jóvenes (de 12 a 35 años), y ha medido la aparición de cánceres de mama antes de la menopausia (una cuarta parte del total). El resultado es que aquellas que tenían un perfil más activo tenían un 23% menos de diagnósticos que las sedentarias.

La barrera para considerar que se hacía suficiente ejercicio se fundamenta en los dos más básicos: basta con correr tres horas y cuarto o caminar 13 horas a la semana para pasar al grupo de las más protegidas. La causa está en la relación del ejercicio físico con los estrógenos, y en el efecto carcinógeno de estas hormonas. Numerosos estudios han mostrado que cuanto mayor es la cantidad de estrógenos a la que la mujer está expuesta, mayor es su riesgo de cáncer.

Pero el ejercicio no sólo previene el cáncer. Un estudio de la Universidad de Navarra que publica la edición digital de El médico interactivo indica que también sirve para evitar dolencias mentales.

Según Miguel Ángel Martínez González, del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Navarra, quienes acumulaban el equivalente a dos horas y media de ejercicio presentaban un 25% menos de riesgo de desarrollar depresión, ansiedad, estrés o trastorno bipolar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 16 de mayo de 2008