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Golpe a los proxenetas de carretera

Los Mossos desarticulan una red búlgara por maltratar y explotar a mujeres

La estampa se repite en numerosos tramos de las carreteras del límite entre Barcelona y Girona. Una mujer espera, de pie o sentada, pero con muy poca ropa, a que algún conductor se detenga en el arcén y la lleve con él. Tras esa transacción, en apariencia sencilla y voluntaria, se esconde siempre la mano de un proxeneta que vigila, controla y maltrata a la mujer.

Los Mossos d'Esquadra han detenido ahora a un buen puñado de esos individuos. La banda, de origen búlgaro, controlaba a las prostitutas que trabajan en la carretera C-35 y en parte de la N-II.

Entre los 13 detenidos están los tres jefes de la red mafiosa, encargados de atraer a las chicas de los países de la Europa del Este con la falsa promesa de que, en Cataluña, tendrán su oportunidad. Otras veces, compraban a las mujeres a grupos rivales por 10.000 euros. Las prostitutas trabajaban "sin ninguna condición higiénica" y eran, a menudo, "víctimas de malos tratos", explicó ayer a este diario el jefe del área central de crimen organizado de los Mossos, el inspector Jordi Ollé.

Las amenazas y coacciones eran constantes. Si el controlador juzgaba -basándose en sus propios cálculos- que la prostituta no se esmeraba lo suficiente, le pegaba. Lo mismo si a la mujer se le ocurría quedarse a hurtadillas con el fruto de su trabajo. La banda tenía un estilo muy particular. A una de las mujeres, por ejemplo, la obligaron a permanecer a pie de carretera, durante todo el día, a pesar de que estaba embarazada de siete meses.

"Sabemos que estas detenciones no acaban con el drama de la prostitución de carretera. Pero es un primer paso importante", añadió Ollé. Hace apenas un año, los Mossos d'Esquadra crearon una unidad específica para combatir el tráfico de personas, que se suma a la ampliación de poderes y recursos de investigación de la policía autonómica.

La Operación Cropan es la primera de envergadura en esa línea. Y sigue abierta, porque, además de los 13 detenidos, hay otros cuatro miembros del grupo que han logrado huir al extranjero, y otros dos que están en busca y captura porque, según los Mossos, siguen por la zona. Los tres máximos responsables, que residían en la localidad de Lloret de Mar (Selva), han ingresado en prisión. El resto ha quedado en libertad con cargos, acusados de asociación ilícita, un delito contra los derechos de los trabajadores y falsificación documental.

¿Qué ha ocurrido con las mujeres? Los agentes identificaron a una veintena de ellas y les han dirigido a diversas asociaciones para que, si lo desean, busquen una salida alternativa a la prostitución. "Hemos hablado con algunas mujeres. Pero creemos que la banda controlaba a muchas más", remachó el inspector.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 11 de mayo de 2008