El Gobierno unirá la FP educativa y la ocupacional

Miguel Soler será el director general responsable del área

El Gobierno planea unificar toda la oferta de formación profesional, tanto la de los estudiantes (FP), como la ocupacional, para desempleados, y continua, para el reciclaje de los trabajadores. Estas últimas dependen hoy del Ministerio de Trabajo. Todas se unirán en los mismos centros, con los profesores de una y otras y sumando los recursos de todas. Y que cada comunidad haga lo mismo a partir de un acuerdo básico.

Éste será uno de los principales cometidos del nuevo director general de Formación Profesional del Ministerio de Educación y Política Social, Miguel Soler, que será nombrado en el Consejo de Ministros de hoy, según fuentes del Gobierno. Lo que aún está por decidir es si la integración supondrá que Educación asuma algunas de las competencias que hasta ahora eran del Ministerio de Trabajo.

Miguel Soler Gracia (Valencia, 1954) tiene una larga trayectoria política dentro del PSOE y ha sido el principal responsable de la parte educativa del programa electoral del partido en las últimas elecciones. Se trata, además, de una apuesta de la secretaria de Estado de Educación, Eva Almunia, en el empeño por dar a la cartera un perfil más político. Además, este nuevo equipo ha señalado la Formación Profesional como una de las grandes prioridades de la legislatura. Soler ha ocupado distintos cargos en el Ministerio de Educación (como subdirector general de Programas Experimentales o director del centro de Desarrollo Curricular) con los gobiernos socialistas entre 1984 y 2004.

La FP será la gran herramienta del Gobierno para intentar solucionar quizá el problema más grave del sistema educativo: el 30% de los jóvenes abandonan los estudios después de la enseñanza obligatoria, estando el porcentaje de alumnos que cursan FP de grado medio (se accede después de la ESO) muy lejos de la media europea. Además, otra de las patas de esta formación son los nuevos programas de cualificación profesional inicial, una alternativa para los jóvenes de 16 años que corren un riesgo grave de dejar el instituto sin conseguir el título, es decir, que están al borde del fracaso escolar. Estos programas les dan un título profesional válido en toda Europa y la oportunidad de continuar los estudios.

El objetivo que se ha marcado el Gobierno es que el 85% de los jóvenes tengan al menos el título de bachillerato o FP. Ahora es el 64% y la media de la UE, del 79%.

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Sobre la firma

J. A. Aunión

Coordinador del espacio de Educación de EL PAÍS. Especializado en información educativa durante más de una década, también ha trabajado para las secciones de Local-Madrid, Reportajes, Cultura y EL PAÍS_LAB, el equipo del diario dedicado a experimentar con nuevos formatos.

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