Sanidad deja a los hospitales públicos sin revistas científicas

Getafe se documenta con un servicio benéfico de la ONU para países pobres

La Agencia Laín Entralgo, el órgano de la Consejería de Sanidad que pretende centralizar las labores de formación e investigación de la sanidad pública regional, ha decidido cortar el grifo de las suscripciones a cientos de revistas científicas que los médicos utilizan para mantenerse al día en sus conocimientos.

Una pelea administrativa sobre el pago perjudica a todos los centros

El coste de las suscripciones, unos cuatro millones de euros al año, era asumido desde 2006 a medias por la Agencia Laín Entralgo y otro órgano dependiente de Sanidad, el Servicio Madrileño de Salud (Sermas, responsable de la gestión de los hospitales públicos y centros de salud). Pero discrepancias entre ellos (el Sermas había dejado de abonar su parte) han llevado a la Laín Entralgo a dejar de pagar las suscripciones para ahorrar, según fuentes de este organismo.

La decisión ha enervado a muchos facultativos de los hospitales públicos. "No tener acceso a las revistas científicas es como operar sin bisturí o tratar sin fármacos", explica un médico del 12 de Octubre. "Las necesitamos para estar al día de las líneas de investigación sobre enfermedades y nuevos tratamientos", se quejan otros dos facultativos de sendos hospitales públicos.

Las revistas científicas publicadas en el mundo son varios miles. Las más importantes son comercializadas por Internet en plataformas conjuntas de cientos de ellas. La sanidad pública regional, por ejemplo, estaba conectada hasta principios de 2008 a 2.541 publicaciones agrupadas en siete plataformas. Cuatro de las más importantes son Blackwell (273 revistas), Wiley (297), Springer (254) y BMJ (29), de las que ahora Sanidad se ha dado de baja.

La decisión de la agencia ha tenido consecuencias que en algunos casos llegan a ser embarazosas para los propios hospitales. "Yo le he tenido que pedir las claves a un médico amigo que trabaja en un hospital privado", explica un facultativo. Otro del hospital de Getafe, puntero en Europa en el tratamiento a grandes quemados, admite que él y muchos compañeros (también de otros hospitales) se conectan de forma "medio pirata" a la "plataforma Hinari, que es una red benéfica promovida por la ONU para que los hospitales de los países pobres tengan acceso a un paquete básico de revistas científicas. "Lo hacemos de forma medio pirata porque es a través de una clave que un contacto me ha facilitado. Si les dijéramos que en realidad somos un hospital público de España se reirían de nosotros", afirma este responsable de Getafe.

Otros hospitales han decidido buscarse la vida por su cuenta y negocian con las plataformas un precio especial, como ya lo han hecho el 12 de Octubre y el Ramón y Cajal. La Paz, el Clínico y el Puerta de Hierro están negociándolo y contratarán el servicio en próximas fechas.

"Todo esto es sonrojante", explica un directivo de un hospital. "Hasta 2003, cada hospital pagaba sus suscripciones. Ese año, creamos una red compartida en la que cada centro pagaba su parte proporcional y en 2006 todo se unificó cuando la agencia y el Sermas deciden crear una suscripción única para toda la Comunidad, que era lo lógico. Lo que ha pasado ahora es que el Sermas ha dejado de pagar su parte y la Laín Entralgo se niega a pagarlo todo. Y por esta pelea administrativa, se perjudica a todos los hospitales", añade.

La Consejería de Sanidad ha declinado comentar los hechos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 27 de abril de 2008.

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