La situación en el País Vasco

Ibarretxe anticipará las elecciones si Zapatero recurre su consulta

El 'lehendakari' renunciará al referéndum soberanista de octubre si el Gobierno impugna la decisión del Parlamento vasco y convocará en su lugar los comicios

La consulta soberanista del lehendakari, Juan José Ibarretxe, no se celebrará en ningún caso, incluso si los votos de EHAK le proporcionan en el Parlamento vasco la mayoría que se autoimpuso obtener para convocarla, según ha podido saber este periódico en medios del Gobierno autónomo. Ibarretxe tiene previsto anunciar elecciones anticipadas en el mismo momento en que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, anuncie iniciativas legales para impedir la consulta, tal y como el Gobierno vasco prevé que ocurrirá.

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El ejecutivo vasco espera un inmediato recurso ante el Tribunal Constitucional si la Cámara aprueba la propuesta. Ello daría pie a Ibarretxe para convocar las elecciones, siempre según las mismas fuentes, que descartan totalmente cualquier salida en términos de desobediencia institucional. Las urnas no llegarán al monte. Esa intención del lehendakari es lo que late detrás de la seguridad con la que el presidente del PNV, Íñigo Urkullu, dijo el jueves pasado en Madrid que incluso en la hipótesis de que no se alcanzase un acuerdo entre el presidente del Gobierno e Ibarretxe, su partido no cometería "ninguna barbaridad".

Pero el choque de legitimidades, la del Parlamento vasco frente a la del Gobierno central, se habrá producido, tal y como ocurrió con el primer plan Ibarretxe en 2005 -aprobado en el Parlamento de Vitoria con tres votos de Batasuna y rechazado en el Congreso-. El efecto buscado estará conseguido. Ésa será la bandera electoral para esa campaña que Urkullu definió como de choque de locomotoras.

Según las previsiones y los deseos de Ibarretxe, que desde septiembre del año pasado ha sostenido que, de un modo o de otro, la sociedad vasca será consultada el 25 de octubre, ésa sería la fecha de los comicios. Los intereses del PNV, tras el revés sufrido en las elecciones generales, pasan por alejarlas en el tiempo lo más posible. Los socialistas, plenamente convencidos hasta el 9-M de que habría elecciones autonómicas el 25 de octubre, dudan ahora y se inclinan por pensar que Ibarretxe alargará el plazo. Todo ello sin perder de vista un elemento de influencia impredecible e incontrolable en fechas y efectos: el juicio pendiente contra Ibarretxe, cuyo inicio incidiría de manera directa y aún indeterminada en la situación.

La intervención del diputado general de Vizcaya, José Luis Bilbao, ha encendido las luces de alarma en el Ejecutivo, donde se albergan dudas si con sus duras descalificaciones busca empujar a Ibarretxe a que abandone por sí mismo. El lehendakari

sólo volverá a gobernar si la fórmula tripartita (PNV, EA, EB) suma escaños suficientes. La nueva configuración del Parlamento vasco, tras las primeras elecciones autonómicas con la izquierda abertzale fuera, será decisiva. Y ahí cobrará sentido también la separación realizada por Urkullu entre los grandes acuerdos de pacificación y normalización que busca con el PSOE y los de gobernabilidad en la comunidad autónoma, que podrían volver a ser otros.

El Gobierno tiene descartado negociar el apoyo del PCTV, a pesar de haber recibido en las dos últimas semanas insistentes peticiones públicas para que les tenga en cuenta de cara a entrar en un proceso negociador para el pleno parlamentario de junio. En este contexto también resulta imposible conocer cuál sería la posición personal de Ibarretxe si el Parlamento aprobase la consulta y Zapatero la prohibiese. De momento, en Ajuria-Enea se trabaja con la hipótesis de que al PCTV le resultaría imposible apoyar una formulación que incluyese el rechazo a ETA.

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