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Análisis:

Consultar, identificar y tratar

La sociedad actual de los países industrializados disfruta de condiciones y avances prácticamente impensables hace unas décadas y, sin embargo, parece que el número de personas afectas de depresión va aumentando. Esta impresión probablemente se debe a diversos factores más que a un incremento real de la enfermedad depresiva grave. Por un lado, hay una menor estigmatización de las personas que sufren una depresión y, consiguientemente, una mayor aceptación de este problema lo que ayuda a que la persona se decida más fácilmente a consultar al médico. Además, la sociedad tiene más información y mejor educación sanitaria lo que contribuye a identificar la depresión como un problema médico y, probablemente, está menos dispuesta a tolerar el sufrimiento, sea físico o emocional. También desde hace años ha mejorado la formación de los médicos no especialistas y tienen mayor capacidad de detección.

Por otro lado, la red asistencial se ha ampliado progresivamente lo que permite una mayor facilidad de consultar a un médico en casos de posible depresión. Otro factor han sido los avances en el tratamiento farmacológico antidepresivo, que actualmente es más sencillo de prescribir por un médico no especialista. Todos estos factores han podido contribuir a una mayor tendencia a consultar, identificar y tratar síntomas depresivos y emocionales. Sin embargo, la frontera que separa las variaciones normales del estado de ánimo de las verdaderas depresiones no siempre es una línea definida y, por tanto, un debate que se ha planteado es si hay un exceso de diagnóstico de depresión. ¿Es lo mismo estar descontentos o insatisfechos con nuestras circunstancias personales que tener depresión? De hecho, muchas veces se utiliza la misma palabra para referirnos a fenómenos que son muy distintos. Una persona puede estar disgustada, descontenta o insatisfecha con circunstancias o aspectos de su vida pero esto no es lo mismo que sufrir una depresión en el sentido médico de la palabra. Una depresión consiste en una agrupación de síntomas que producen un malestar personal significativo y continuado además de afectar al funcionamiento de la persona. Si una persona padece una depresión debe consultar a su médico. Pero sin llegar al grado de depresión, las personas pueden afectarse emocionalmente cuando se enfrentan a las adversidades y problemas que pueden surgir a lo largo de la vida. Estos síntomas emocionales, como ansiedad, preocupación, insatisfacción, disgusto, ¿tienen importancia desde el punto de vista de la salud? La importancia reside cuando estos síntomas son crónicos, es decir, persistentes en el tiempo, pues se han asociado a parámetros de peor salud en general y, en estos casos, un tratamiento puede ser de ayuda.

José Manuel Menchón es jefe de Servicio de Psiquiatría del hospital de Bellvitge y profesor de la Universidad de Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de abril de 2008