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Cumbre en Sochi

Medvédev toma el relevo en las relaciones con Estados Unidos

El presidente electo mantuvo una entrevista privada con Bush

Una agenda política se cierra en Rusia y otra se abre. Vladímir Putin, de 55 años, el presidente saliente, va transfiriendo expedientes e interlocutores a su sucesor, Dmitri Medvédev, de 42, que el 7 de mayo próximo, exactamente dentro de un mes, le relevará en el Kremlin y asumirá el control del botón nuclear.

Medvédev lleva ya un cierto tiempo ejercitándose en parqués internacionales, por lo general con una dimensión económica o energética, y ha acompañado a Putin en diversos viajes. Sin embargo, en calidad de presidente entrante, ayer tuvo lugar su bautizo de fuego en el complicado terreno de las relaciones ruso-estadounidenses al reunirse separadamente con el presidente George W. Bush durante 20 minutos en Sochi. A juzgar por los comentarios de éste, lo hizo con una buena nota. "Me ha impresionado y estoy deseoso de trabajar con él", dijo Bush, que se refirió a su nuevo interlocutor como un "tipo directo" y "muy listo".

Medvédev expresó su deseo de continuar el trabajo iniciado por Bush y Putin para desarrollar "sin parones" las relaciones bilaterales, que calificó como "factor clave de la seguridad internacional". Las cámaras le mostraron sonriente y aparentemente relajado bajo la mirada escudriñadora de Bush.

"Será una persona que me dirá francamente lo que piensa", dijo el mandatario estadounidense, que en 2001 había creído ver el alma de Putin en sus ojos. "A menudo ocurre que uno mira a los ojos a una persona y ésta no dice lo que piensa. Pero juzgando por lo que dice, dice lo que piensa y para mí este es el único método para encontrar el acuerdo, porque así se resuelven las discusiones", señaló Bush refiriéndose a Medvédev.

Putin recordó que según la constitución rusa, el presidente es responsable de la política exterior. Medvédev, por tanto, "representará a Rusia en todos los foros internacionales importantes, incluido el G-8", dijo el líder saliente, por si alguien no lo tuviera claro. Putin procedió después a ensalzar a su sucesor, al que conoció en Leningrado (hoy San Petersburgo) en 1990 en el equipo del alcalde de aquella ciudad Anatoli Sobchak.

"Quiero subrayar de nuevo que durante los años de su trabajo como jefe de la administración presidencial, como primer vicejefe de Gobierno, como miembro del consejo de seguridad de Rusia, Medvédev fue uno de los coautores de la política exterior de Rusia". Afirmó también que el presidente entrante está al corriente de los asuntos en marcha y de los planes estratégicos y lo calificó de "socio de fiar, sólido, que conoce los temas y dispuesto a un diálogo constructivo", dando "prioridad a los intereses nacionales rusos".

Si Medvédev se hará cargo de la política internacional como presidente, Putin se concentrará en asuntos sociales en su calidad de primer ministro. "El Gobierno tiene bastantes preocupaciones con resolver los problemas económicos y sociales que inquietan a los ciudadanos. Voy a concentrarme en eso", dijo Putin.

Hasta ahora, y ayer no fue una excepción, Medvédev ha subrayado la continuidad con el rumbo de su antecesor y hay quien cree que las relaciones de Occidente con Rusia serán más complicadas bajo su mandato. "Porque mostrará la misma firmeza con una sonrisa en el rostro y sin que nadie pueda acusarle de que sus argumentos responden a una lógica de un antiguo agente del KGB", señala una periodista de San Petersburgo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 7 de abril de 2008