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La UE da un primer paso para normalizar la relación con Cuba

El comisario Michel busca un acercamiento con Raúl Castro

La Unión Europea refuerza su apuesta por el diálogo político con Cuba en momentos cruciales para la isla. A pocos días de constituirse el nuevo Gobierno, cuando el país aguarda con incertidumbre que los primeros cambios anunciados por Raúl Castro se materialicen, el comisario europeo para el Desarrollo, Louis Michel, llega hoy a La Habana con un propósito: tantear el terreno y acercar posiciones para avanzar en la normalización de relaciones.

Sometido a difíciles equilibrios en Bruselas, Michel es un convencido de que la UE debe tomar la iniciativa y de que en Cuba es ahora o nunca.

"Cuba ha vivido el primer traspaso de poder en 49 años. Esto constituye una nueva situación. El comisario Michel ha manifestado su voluntad de entablar un diálogo político constructivo con el presidente Raúl Castro", aseguró el representante de la Comisión Europea en La Habana, Javier Niño. La visita de Michel durará hasta el domingo y durante su estancia se reunirá con los principales responsables del Gobierno -el vicepresidente Carlos Lage, el canciller Felipe Pérez Roque y el presidente del Parlamento, Ricardo Alarcón, entre otros-. El encuentro con Raúl Castro todavía no está confirmado.

Si Michel se reunirá con representantes de la disidencia, tampoco se sabe. "El programa final de la visita no está cerrado aún. El comisario desea que el programa sea lo más amplio y eficiente, orientado a los resultados", dijo Niño. El secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, no se reunió con opositores durante su reciente visita, y tampoco lo hizo el canciller español, Miguel Ángel Moratinos, el año pasado.

Michel está "especialmente interesado en las intenciones de Raúl Castro de llevar a cabo una importante reestructuración de la Administración del Estado y una serie de reformas económicas", indicó Niño. Ha contribuido a crear un clima favorable a la visita el que la semana pasada Pérez Roque suscribiera en Nueva York los pactos de la ONU sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales, y de Derechos Civiles y Políticos, y la reciente liberación de cuatro presos del grupo de los 75. "Son pasos positivos. Otras medidas similares serían bienvenidas por la UE", dijo Niño.

Michel, que ha estado en la isla en dos ocasiones, tiene amplia experiencia en negociar con las autoridades cubanas. En noviembre fue protagonista del primer deshielo bilateral, cuando se entrevistó con Pérez Roque en Nueva York después de cuatro años de fuertes tensiones, a raíz de las sanciones diplomáticas con las que Bruselas respondió al encarcelamiento de 75 opositores en 2003. Las sanciones fueron suspendidas en 2005 a instancias del Gobierno de España, el cual estableció con La Habana un mecanismo de diálogo de derechos humanos, que ya celebró dos encuentros. Pero La Habana sostiene que es imposible llegar a la normalización plena de las relaciones con la UE si las sanciones no son levantadas definitivamente.

Michel, uno de los principales valedores de la política de "diálogo constructivo" con Cuba, se enfrenta en la UE a la oposición de países como Reino Unido o la República Checa, que defienden la línea dura y no están dispuestos a dar ningún paso mientras La Habana no realice gestos claros en materia de derechos humanos.

Los equilibrios en el seno de la UE son tan delicados como en Cuba, y el éxito de la misión diplomática de Michel es conjugar ambos y lograr compromisos y gestos, que se traduzcan luego en resultados. La tesis de Michel, como la de España y el Vaticano, es que para tener capacidad de influencia hay que estar. Y para estar hay que hablar con normalidad. Hay que ver, y es otro de los objetivos del viaje, hasta donde está dispuesto a llegar el Gobierno de Raúl. Para Cuba y para la UE, es ahora o nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 6 de marzo de 2008