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Los profesores, a la calle contra la ley educativa catalana

Las protestas se centran en el plan de privatizar la gestión de los centros

"La educación es un derecho, no una mercancía". Así rezaba una de las pancartas que portaban los profesores catalanes y muchos estudiantes que salieron ayer a la calle de diversas ciudades de Cataluña contra la ley educativa que prepara el Gobierno autonómico. En Barcelona tuvo lugar la mayor protesta. Más de 50.000 docentes, según cálculos de este periódico, ocuparon ayer las calles del centro de la ciudad para protestar por la "privatización" que puede implicar la nueva normativa que planea implantar la Generalitat. La huelga también fue seguida por una buena cantidad de profesores.

El Gobierno catalán reconoció que pararon el 50,5% de los docentes de los centros públicos. Y numerosas familias optaron por no llevar sus hijos a la escuela.

Esta protesta ha sido convocada por los sindicatos mayoritarios de la enseñanza -Ustec, CC OO, UGT, Aspepc y CGT- y no faltó ayer el baile de cifras sobre su seguimiento. El cálculo de EL PAÍS está hecho en base a una superficie ocupada por la marcha de 25.000 metros, contando dos manifestantes por metro. Los convocantes estimaron que salieron a la calle 60.000 manifestantes y la Guardia Urbana, 50.000.

Los profesores protestan por el contenido del documento de bases presentado por el consejero de Educación, Ernest Maragall del que saldrá la futura ley de educación de Cataluña. Algunas de las propuestas que hace este documento no gustan a los sindicatos: la posibilidad de dejar en manos de entidades sin ánimo de lucro privadas la gestión de los centros públicos; el dar mayor autonomía de los centros; el refuerzo del poder de las direcciones y la evaluación de los profesores. Además, muchos docentes se sienten quemados, creen que ha habido un deterioro de la escuela pública durante más de dos décadas y dicen que, como consecuencia de ello sufren de baja autoestima.

Sobre el seguimiento del paro, la Generalitat dio cifras nada bajas: el paro fue seguido por el 50,5% de los docentes de los centros públicos; en los centros de primaria, por el 63% de los maestros, y en los de secundaria, por el 39%. En los centros concertados, la incidencia fue mínima, señaló Educación.

Los sindicatos lo cifraron en el 90% de los docentes en los colegios públicos y en el 70% en los institutos. En las escuelas infantiles para niños de hasta 3 años y en los centros privados concertados el paro fue secundado por el 30% de los trabajadores, según los sindicatos.

"La huelga no ha sido secundada y la mayoría de personas están ocupando su sitio de trabajo con responsabilidad", dijo Maragall, que destacó que sólo en el 18% de los centros de secundaria y en el 24% de primaria había una situación de "huelga total".

Los sindicatos amenazaron ayer mismo con un nuevo paro si Maragall no retira el documento de bases de la ley que, a su juicio, abre la puerta a la privatización de la enseñanza pública y puede empeorar las condiciones de trabajo de los docentes.

La diputada de CiU en el Parlament Irene Rigau atribuyó la huelga de profesores a la "política de enfrentamiento sistemático" entre los sindicatos y el Govern que PSC, ERC e ICV-EUiA fomentaron, a su juicio, cuando estaban en la oposición. "Hoy se ha transformado en un bumerán para el actual Ejecutivo", constató.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 15 de febrero de 2008