Putin amenaza con apuntar sus misiles a Ucrania si entra en la OTAN

Moscú mantiene el suministro de gas a Kiev tras cerrar un principio de acuerdo

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, advirtió ayer que Moscú puede verse obligada a apuntar sus misiles hacia Ucrania, si Kiev ingresa en la OTAN e instala infraestructura militar de la Alianza Atlántica o norteamericana en su territorio. "Es horrible no sólo decir, sino incluso pensar, que, en respuesta a tal instalación en territorio ucranio, lo que teóricamente no se puede descartar, Rusia apunte sus sistemas de misiles hacia Ucrania. Imagínenselo un instante. Eso es lo que nos preocupa", dijo el líder ruso tras conversar tres horas y media con su colega ucraniano Víctor Yúshenko en el Kremlin. "Imagínense una base de la OTAN en Sebastópol", exclamó Putin. Sebastópol, en Crimea, es sede de la principal base de la flota rusa del mar Negro en virtud de un acuerdo que vence en 2017.

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Putin insistió en que la instalación de bases de la OTAN o elementos de la defensa antimisiles norteamericana en Europa del Este preocupa a Rusia y la obligará a reaccionar, ya que estos elementos "tienen por fin neutralizar nuestro potencial nuclear y misilístico". "Si Ucrania quiere limitar su soberanía (...), no tenemos derecho a inmiscuirnos, pero (...) la limitación de la soberanía lleva a consecuencias como la instalación de bases o de elementos del escudo antimisiles, lo que plantea a Rusia la necesidad de medidas de respuesta", afirmó.

Tras formar nuevo gobierno en otoño, Ucrania ha acelerado sus planes para ingresar en la OTAN. Yúshenko, la primera ministra, Yulia Timoshenko, y el jefe de la Rada (Parlamento), Arseni Yatseniuk, escribieron en enero al secretario general de la Alianza, Jaap de Hoop Scheffer, pidiendo acceso al plan de acción (MAP) previo a la integración plena, un tema que se planteará en la cumbre de la Alianza Atlántica en Bucarest el próximo mes de abril.

La iniciativa ha provocado un conflicto con el Partido de las Regiones del ex jefe de Gobierno Víctor Yanukóvich y los comunistas, que exigen un referéndum como requisito previo a su aplicación, y bloquea además la actividad de la Rada.

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La reacción rusa ha sido la promulgación de una ley, firmada ayer por Putin, que anula un acuerdo con Kiev para compartir dos radares en territorio ucranio. La industria militar de los dos países está tan integrada que el servicio técnico de algunos misiles rusos depende aún de las empresas ucranias que los fabricaron en época soviética. "Cada país forma por sí misma su política de defensa", afirmó Yúshenko, y aseguró ser consciente de que surgen "temas sensibles que hay que debatir con un diálogo abierto con los amigos y socios".

Por otra parte, ambos presidentes rebajaron el tono del contencioso sobre las facturas impagadas por el suministro de gas a Ucrania. Kiev y Moscú están de acuerdo sobre el pago de la deuda por el gas servido en noviembre y diciembre de 2007, pero discrepan sobre el origen y el precio del gas suministrado a Ucrania en enero y febrero de 2008.

Kiev afirma que todo el gas recibido vía Rusia es centroasiático, pero Moscú afirma que se trata de una mezcla de gas centroasiático y ruso. De ahí que Ucrania quiera pagar 179,5 dólares (123 euros) por cada mil metros cúbicos recibidos, que era el precio acordado para el gas centroasiático, mientras Gazprom exige 314 dólares por cada mil metros cúbicos en concepto del gas ruso que dice haber añadido para compensar una mengua del suministro del gas centroasiático.

El diálogo presidencial bastó de momento para disolver la amenaza de Gazprom de cortar el abastecimiento. Ucrania se comprometió a pagar la factura de noviembre y diciembre a precios de 2007, y ambos países crearán un grupo de trabajo para intentar dar más transparencia a sus transaciones, controladas en la actualidad por Rosukraenergo, un intermediario con sede en Suiza y participado al 50% por Gazprom.

Sobre la firma

Pilar Bonet

Es periodista y analista. Durante 34 años fue corresponsal de EL PAÍS en la URSS, Rusia y espacio postsoviético.

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