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Barcelona riega calles con agua potable pese a la situación de emergencia

Hacer frente a la sequía, pero sin prisa. Barcelona empleó ayer agua potable para regar y baldear pese a que el pasado lunes se decretó el estado de excepcionalidad 2, que limita el uso del agua de boca al abastecimiento doméstico.

El Ayuntamiento prefirió empezar el decreto por el tejado. El pasado martes, comunicó en una nota de prensa que había "activado las medidas de ahorro previstas". No se actuó con la misma presteza para avisar a los brazos que manejan el agua. Los trabajadores del Instituto Municipal de Parques y Jardines, que dirige Imma Mayol (ICV), seguían ayer sin recibir la circular con las indicaciones. "Sólo sabemos lo que hemos visto en los medios. Nadie nos ha dicho nada", comentó un trabajador al tiempo que irrigaba conectado al agua potable.

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Un portavoz del Ayuntamiento admitió que algunas zonas seguían regándose con agua de boca, dada "la dificultad de avisar a todos sobre la nueva situación". Fuentes sindicales afirmaron que habría bastado enviar una circular para notificarlo a las 73 brigadas de jardinería municipal.

"No es lógico tan poco esfuerzo para informar a los jardineros", apuntó otro sindicalista. El Ayuntamiento arguyó que las medidas se adoptaron el martes por la noche, "pero el decreto es tan inédito que no podía esperarse una reacción ordenada". El consistorio no había previsto, por tanto, ningún plan de actuación en caso de que la sequía persistiera. Once meses, el periodo que los embalses acumulan con niveles críticos, no dan para tanto.

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