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Botella culpa al "polvo africano" de la polución del tráfico

Recoletos ha superado 10 veces el nivel máximo de dióxido de nitrógeno

La contaminación no ceja. La puesta en servicio de la M-30 y el fin de las obras, que según el Ayuntamiento de Madrid mejorarían los índices de calidad del aire, no han tenido efecto. Desde el sábado pasado, cuando un anticiclón trajo sol, calor y una inversión térmica (el aire frío se queda en la parte baja de la atmósfera y apenas se renueva), los contaminantes se han disparado.

Gallardón no ha puesto en marcha su plan antipolución previsto para 2008

Ayer, tras pedir a la población que no hiciera deporte, el Ayuntamiento quitó importancia a la advertencia y culpó de ello a una masa de aire del Sáhara que sobrevuela Madrid. "Hay dos tipos de partículas, las producidas por los hombres, que son las peligrosas, y las naturales, que son las que han llegado de África", explicó con desparpajo Ana Botella, edil de Medio Ambiente. Así justificaba que su departamento no haya restringido el tráfico. El Consistorio mantiene activa una alerta por "intrusión de masas de aire africano" y desaconseja de nuevo el deporte al aire libre, y pide a la gente que use el transporte público.

El Ayuntamiento achaca la contaminación únicamente a las partículas en suspensión y descarta que vayan a ordenar cortes de tráfico. "Estamos dentro de los parámetros europeos, estatales y de las ordenanzas. Nunca hemos sobrepasado aquellos límites que serían necesarios para tomar otras medidas", aseguró ayer Botella.

El Ayuntamiento olvida la contaminación procedente del tráfico, que es responsable de un 80% de la polución. El dióxido de nitrógeno no procede del Sáhara, sino de los tubos de escape. Y también está disparado. Desde el sábado, la estación de Recoletos ha superado en 12 ocasiones los 220 microgramos por metro cúbico, un nivel que sólo se puede superar en 18 horas al año. La de Gregorio Marañón lo ha superado en 10 ocasiones y la media de la red desde el sábado ha sido de 91 microgramos, casi el doble de los 44 permitidos como media anual. El dióxido de nitrógeno afecta al aparato respiratorio: irrita los alveolos pulmonares y vías aéreas, reduce la capacidad pulmonar y eleva los ingresos hospitalarios.

Pese a la situación, el Ayuntamiento incumple la Estrategia de Calidad del Aire que aprobó en 2006. Entonces, en un episodio de contaminación similar, el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, anunció que en 2008 un sistema de cámaras impediría la entrada al centro de los vehículos más contaminantes, los anteriores a 1993 y que suponen un 10% del parque madrileño. El Ayuntamiento dice que quiso decir que ese sistema se implantaría "a lo largo de 2008", aunque ayer no pudo dar detalles de cómo van los preparativos.

Una medida similar en grandes ciudades alemanas como Berlín, Colonia o Hannover ha llevado meses de preparativos. Cada coche lleva una pegatina que asegura que cumple, y en las calles hay señales que indican que allí no pueden entrar coches sucios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de enero de 2008