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Entrevista:ENTREVISTA

Fernando I de Inglaterra

Precoz figura y capitán del atlético de madrid, fernando torres es, sólo unos meses después de su llegada al liverpool, uno de los ídolos del mítico equipo británico.

El Niño arrasa. Ya es The Kid of England. The King of the Kop. Los periódicos se rinden a su talento y sus goles. La afición le adora. Las casas de apuestas, que no se caracterizan precisamente por la pasión, le colocan desde hace semanas como el jugador del Liverpool que más probabilidades tiene de marcar el primer gol del equipo. Y el segundo.

"Rafa el el 'manager', el único que ficha. En España hay demasiada gente decidiendo"

"Ahora sé que pare ser capitán necesitas pasar mucho tiempo aprediendo"

Y el tercero. Antes del decisivo partido de la fase previa de Champions contra el Oporto, la casa Ladbrokes, cercana al estadio de Anfield Road, pagaba siete libras contra dos (algo menos de doble contra sencillo) a que Torres inauguraría el marcador. El siguiente en la tabla era Ge¬¬rrard, y se pagaba tres a uno. Ladbrokes acertó. Torres metió el primer gol, de cabeza, tras un córner tirado por Gerrard. Y enchufó también el segundo, cuando sólo faltaban 10 minutos y el partido iba empatado, después de una carrera eléctrica en el área y ante el delirio de The Kop, esa grada mítica que empuja como un toro y agrupa a los seguidores más fieles.

En apenas unos meses y sin casi hablar inglés, Fernando Torres (Fuenlabrada, Madrid, 1984) ha pasado de ser el líder del Atlético de Madrid a convertirse en el ídolo de Anfield, más de media ciudad de Liverpool y muchos aficionados de uno de los equipos más queridos del mundo. No hace falta más que ir al estadio, una caja de cerillas con una acústica impresionante, o dar un paseo con él por la ciudad para comprobarlo. "¡To-rés, To-rés!", grita entusiasmada The Kop para saludar cada gol de El Niño. "¿No te importa hacerte una foto conmigo?", le preguntan los fans en la calle tirando de móvil, educación exquisita y sonrisas.

Lo normal en un futbolista que desde pequeño estaba destinado a jugar al máximo nivel. Con 11 o 12 años ya destacaba por su velocidad, su gol y su potencia; después ganó el Mundial sub 17 con España; sólo un par de meses más tarde debutó sin anestesia con el primer equipo del Atlético , su Atleti del alma, que entonces luchaba por salir del infierno de segunda división.

Con él como máximo goleador, estandarte imberbe y flacucho, todo corazón y fibra, logró ascender al segundo intento. Tras años de agonía, sufrimiento, fichajes sin sentido y pelotazos, Torres jugó la Eurocopa de Portugal, brilló en el Mundial. Por fin, su Atleti volvió esta temporada a Europa, vía Intertoto. Pero él ya no podía más. Curtido en decenas de partidos infames, obligado a buscarse la vida en el área y muy lejos de ella ante la incapacidad de sus compañeros para darle balones, harto de una responsabilidad desmedida para un chico de su edad ("¡me hicieron capitán a los 19 años!"), cansado de una fama pegajosa y veleta y de una prensa caprichosa que, dice, "me confundía a mí con el equipo", Torres decidió este verano dejar su ciudad, su familia, su equipo, su afición y su país, y cambiar de aires.

La decisión, tomada según explica "por el bien de los dos", no ha podido ser más acertada: ha hecho ya una pila de goles, sus compañeros le respetan, le miman y le buscan; él disfruta cada segundo que juega en el "honrado, rápido y fluido" fútbol inglés, y sigue sufriendo, "ahora por la tele", con las plegarias no atendidas de su Atleti.

La mañana es gélida en Liverpool, y Torres, más flaco que nunca ("aquí son muy pesados con las grasas") y muy alto (1,85), posa para las fotos sin quejarse. Estamos en pleno centro financiero de esta ciudad gris y proletaria, llena de gente encantadora que prefiere hablar de fútbol que de los Beatles. Cerca de la orilla del río Mersey bate el viento con fuerza, pero El Niño está sereno, relajado y feliz. Ha llegado puntualísimo a la cita conduciendo su Audi Q7 por la izquierda, como un inglés más; conoce ya lo mejor y lo peor de la brillante y trágica historia del Liverpool, explica que se identifica absolutamente "con el sentimiento y el orgullo" que late en su nueva afición. Se ha comprado una casa y espera con su novia, Olaya, la visita de su hermana y sus padres (todos gallegos; él, policía nacional jubilado). Y para que no haya dudas, resume así su sensación: "¡Ojalá hubiera venido antes!".

Durante la entrevista, que empieza algo nervioso, Torres se muestra tal cual es en el campo: rápido, observador, potente, educado, generoso y convencido. Los que tanto han dudado de él, exigiéndole la luna sin tener en cuenta el entorno de jaula de grillos en el que sobrevivía y en el que, pese a todo, logró destacar, sólo tienen que darse una vuelta por Liverpool, Anfield o Ladbrokes. Ahí verán que Torres, The Terminator, Super Nando, The Kid, El Niño es ya, por derecho, de frente y sin necesidad de marketing, una estrella del fútbol mundial, además de un tipo muy cabal y recomendable.

¿Cómo va todo, ya está integrado? Poco a poco, cada día conozco mejor el idioma y la ciudad. Vivo en las afueras, pero aunque Liverpool tiene una extensión muy grande, todo está a mano. La casa está cerca del aeropuerto y de la ciudad deportiva, que es donde más me muevo. Primero estuve alquilado y luego compré, y ahora estamos amueblándola deprisa, porque viene mi familia, y la de mi novia, nos juntamos muchos, y hay que poner muchas camas.

¿Tiene ya morriña? No, echo de menos a los amigos, a los compañeros y a la familia, pero la ciudad no la echo de menos para nada. Sigo viendo al Atleti, todos los partidos, y sigo sufriendo…

Parece que este año algo menos. Se sufre igual, pero con más goles. Pero estoy contento porque todo les va bien.

Desde que se fue parece que se hinchan a meter goles. La apuesta este año es más ofensiva, encajan y hacen muchos goles, pero salen adelante porque hay mucha calidad arriba. Kun, Forlán, Raúl García, Maxi, Luis García pueden hacer gol en cualquier momento, ahora tienen que entender que hay que trabajar más los conceptos defen¬sivos. Pero la apuesta es buena: dan espectáculo y se les ve disfrutar en el campo.

¿Qué diferencias ha encontrado entre el Atleti y el Liverpool? Aquí tienen mentalidad de club grande, y en los partidos clave el equipo siempre responde. Este año empezamos regular en la Champions, pero ahora tenemos confianza otra vez, y aunque el equipo se atasque en un partido, es capaz de hacer tres o cuatro goles en cinco minutos. La gran diferencia es la mentalidad.

¿La estructura es muy diferente de la del Atlético? La plantilla es mucho más grande y todo el mundo acepta las rotaciones que decide el entrenador, pero quizá la gran diferencia es que hay otra cultura, otra organización. Rafa es el manager, y él decide todo. Le dan tiempo, un contrato muy largo, y exige lo que necesita. Tiene jugadores y medios para hacer el equipo como quiere. Cada uno tiene poder en su parcela. Él es el único que ficha. En España hay demasiada gente decidiendo. El presidente, el director técnico, el secretario técnico, el entrenador… Aquí es todo mucho más sencillo.

¿Entrenan más? Lo digo porque sorprende lo flacos que están todos. Bueno, los entrenamientos son más individualizados y juegas muchos partidos. Las instalaciones ofrecen todo lo que necesitas (ocurrirá lo mismo cuando el Atleti construya su ciudad deportiva) y no tienes excusa para no estar bien. Delanteros, defensas y medios no tienen la misma constitución ni la misma capacidad física, así que dos días por semana entrenas para potenciar tus virtudes. Haces saltos, velocidad, y mejoras mucho físicamente en poco tiempo. Además, llevan un control bastante detallado de la dieta, la grasa, todo eso…

He leído que en el entrenamiento echan casi una jornada laboral. Vamos a las nueve a Mellwood, desayunamos todos juntos, entrenamos, y luego comemos. No es obligatorio comer, pero ellos prefieren que te quedes porque así te controlan dos de las tres comidas y comes lo que ellos quieren.

¿Y la vida diaria es muy diferente de la de Madrid? Aquí tienes el respeto de la calle, en eso no se puede comparar. La gente te saluda de lejos como si te conociera del barrio de toda la vida, pero rara vez se acerca. Son mucho más respetuosos que en España y puedes hacer vida social tranquilamente, nadie te molesta. Ésa es una de las cosas que los que juegan aquí siempre cuentan como una ventaja, que la vida es mucho más tranquila. Y es verdad.

Así que lo que peor llevaba en Madrid era el agobio de la fama. A veces te apetece estar tranquilo con los amigos tomando algo en una terraza. A mí me gusta estar a mi aire, que me dejen en paz. Y eso en España era imposible. Esa falta de privacidad… Allí no existe la mentalidad de dejarte en paz. Aquí, por ejemplo, si estás comiendo en un sitio, nadie se acerca. Esperan a que acabes. Es otra cultura, otra educación.

Más respetuosa… También con el equipo es así. En España son más forofos, y si el equipo va bien, todo está bien, y si va mal, todo va mal. Se critica al rival y se le abuchea para presionarle, aquí te aplauden si juegas bien en campo contrario. Es impresionante. La primera vez te sorprende: ganas fuera y te despiden con una ovación.

Y en casa parece que juegan 15, no 12. Cuando estás mal, la afición te apoya más, y eso te hace sentir que no puedes dejarte nunca nada en el campo. En España duele que te piten cuando estás mal. Aquí el club está por encima de los jugadores. La gente está orgullosa de ser del Liverpool, sales a la calle cualquier día y ves cien camisetas… La gente va siempre con la cabeza bien alta, ganes o pierdas.

Anfield es impresionante. Por fuera parece un campito de nada y por dentro es un espectáculo. Esa acústica mete miedo. Es un campo típico inglés, por fuera parece normal, pero está muy cerrado y tiene una acústica muy buena. Eso mete una presión magnífica para jugar. Es especial además por su historia. Ahora se ha quedado pequeño y van a hacer uno nuevo. Pero Anfield es tan especial que no lo van a tirar, van a hacer un camino hasta el nuevo estadio…

El Liverpool es una religión. Mucho más que un negocio es un sentimiento. A la gente le importa más la historia de éxitos y desgracias que ha vivido el club que el dinero o el mercado.

En eso se parece al Atleti. Sí, la gente tiene bastantes cosas en común. Ese orgullo de ser de tu equipo, gane o pierda, siempre. Sentirte orgulloso y llevarlo al límite.

¿Ya conoce las sentencias del legendario Bill Schankly? Sí, sé que es muy importante en la historia del Liverpool. Decía que ningún jugador puede sentirse más importante que el equipo porque el club está por encima de todo. Y eso ha calado. Los jugadores y entrenadores más importantes que han pasado por aquí están agradecidos por haber llevado la camiseta roja. Y hayan estado mejor o peor, la gente los recibe siempre como si fueran de la familia.

El palco estaba lleno de veteranos el otro día. Los ex jugadores tienen mucha relación con la afición. La gente es muy amistosa, muy cercana, son muy simpáticos y muy serviciales, y da igual que seas una gran leyenda o un recién llegado. Cuando vas por la ciudad, conoces a todo el mundo. La gente intenta hablarme en español…

¿Y los del Everton qué le dicen? La rivalidad es más sana que en España. El día del partido se para la ciudad, y los dos tienen unas ganas impresionantes de ganar, pero en el día a día todo es muy agradable, los del Everton te paran y te desean suerte, "todo el año menos cuando juegues contra nosotros".

¿Qué tal lo lleva con el inglés? Bueno, al principio fue difícil, tenía que fijarme mucho porque no me enteraba de nada, ni en el campo. Lo primero es aprender las palabras del juego, porque si no, estás perdido.

¿Cómo se dice "solo" en el campo? Time. Que tienes tiempo.

¿Y cuidado? Man on, tío encima. Al principio, yo no paraba de decir be careful y nadie me entendía, claro.

Pero en el equipo hay mucha gente que habla español. Somos doce, sí, pero intentamos no hablar porque, si nos pilla, Benítez nos multa. "English, please". Él siempre nos habla en inglés a los españoles, salvo cuando hay algo que no entiendes.

Aunque hay menos ingleses que extranjeros, mandan los ingleses, ¿no? Claro, es un equipo inglés. Y los capitanes son ingleses: Gerrard y Carragher. Ellos son los que conocen mejor el club.

He leído que aquí ha aprendido lo que significa ser capitán. Yo fui capitán del Atleti con 19 años; coincidí con Kiko, López, Aguilera y Sergi, que llevaban tiempo en el club, y aprendí con ellos. Pero ahora sé que para ser un capitán de verdad necesitas haber estado mucho tiempo aprendiendo. El Liverpool está bien organizado, Gerrard lleva 10 años, y Carragher, más; tienen mucha experiencia y han coincidido con jugadores que estaban en el equipo mucho tiempo antes que ellos. A los 19 años yo era el que más tiempo llevaba en el Atleti. Eso quiere decir que algo se hizo mal. Y me dieron una responsabilidad extra que, si pudiera volver atrás, evitaría.

¿Fue un marrón? Demasiada responsabilidad extradeportiva. A esa edad sólo tienes que pensar en jugar al fútbol y en mejorar. Enseñar cosas a los demás a los 19 años no es fácil. Ahora me doy cuenta de lo que significa ser respetado. Ser capitán no es llevar el brazalete y ya está. Eso te lo pueden enseñar aquí, Gerrard, Hyppia o Carragher han ganado muchas cosas y saben liderar. El capitán es el portavoz de todos, el que da un tirón de orejas al que no está bien, el que integra en el vestuario y en la ciudad a los nuevos, el que los hace sentirse cómodos en la plantilla. Los que tienen 28 o 29 años han visto mucho y hacen todas esas cosas en cinco minutos. Tú necesitas horas. ¿Y cómo le dices con 19 años a un tío que está mal? Por suerte, tenía gente a mi lado, como Maxi o Leo Franco, que me aconsejaban. Pero debería ser al revés.

Así que todo eso también le ayudaría a tomar la decisión de marcharse. Sí, me fui porque pensaba que iba a ser bueno para los dos, y lo está siendo. Leo era el capitán real, el que más sabía. Fue un gran apoyo y es un gran amigo, es el líder del vestuario con Maxi, el jugador a seguir, pero le gusta estar en la sombra. Maxi será un gran capitán.

Y el Kun Agüero es su sustituto en el corazón de la afición. El Kun es un pedazo de jugador, pero no hay que llenarle la cabeza con los disparates de la prensa. Él sabe lo que es y a lo que puede llegar, día a día y si consigue resultados colectivos, porque sin eso se queda en el pequeño mundo que es la Liga y no sale de ahí. Ojalá lleguen a Champions este año y vayan lejos en la UEFA. Los deportistas grandes tienen que jugar las grandes competiciones. Y el club debe dejarle crecer.

¿Sigue hablando con los compañeros de Madrid? Sí, y ya tengo ganas de ir al Calderón. A ver cuándo me cuadra.

¿Cómo llevan sus padres el 'exilio' del hijo? Ahora bien; al principio mal, me iba de casa. Ahora han venido, han conocido la ciudad, han visto que estoy bien y están felices. Liverpool está cerca, pueden venir cuando quieran en un momento.

¿Y su novia, cómo aguanta el tirón? Está contenta, aprende inglés y está feliz de conocer una cultura nueva, una ciudad diferente. Además, cuando lo deportivo va bien, el humor es mejor y todo es más fácil. El Liverpool es un gran club y no le falta de nada a nadie. Incluso acompañan a tu chica para ayudarla en lo que necesite.

¿Lee los periódicos ingleses? No mucho. A los tabloides no se les da ninguna importancia, son poco creíbles. Los veo, más que nada, para el idioma. Y se agradece no leerlos mucho, porque así vives la realidad.

Así que, en general, está encantado de haber venido. Sí, creo que está muy bien que los futbolistas españoles salgan al extranjero. Siempre te valoran más fuera. Mira Cesc, nunca jugó en España y no sería lo que es ahora si no hubiera sido por Wenger [el entrenador del Arsenal]. El fútbol no se acaba en España. Ojalá hubiera venido antes. Habría aprendido más. Estoy disfrutando mucho.

Es un fútbol menos tramposo, ¿no? Es más honrado, hay menos teatro y todo es más real. Se va al máximo, pero nunca a hacer daño. El árbitro lo entiende y no pita todos los contactos, con lo cual hay menos parones. Si finges una falta, te abuchean en tu propio campo, en eso son muy estrictos, es impresionante verlo. Eso lo hace todo más fácil. Y el fútbol es más bonito de ver y de jugar. Aunque no hay tanta calidad, intervenimos más, el juego es más directo, hay más espacios y velocidad, y eso a mí me va bien.

¿Cree que va a meter más goles que en el Atleti? Hay más partidos y más opciones de marcar porque el equipo crea muchas ocasiones. Estoy marcando y espero que siga así. Aunque el primer año hay que tener calma, desde el primer día marqué, y eso nos da confianza a todos.

¿Se vive mejor sin el Madrid cerca? ¿Sin el Madrid? El Liverpool aquí es el grande, así que entiendo bien al Everton, que es el segundo y está a la sombra, como nos pasaba a nosotros. Pero aquí tenemos al Manchester, que está a 50 minutos y es casi la misma ciudad…

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de enero de 2008