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Las FARC ponen al fin en libertad a las dos rehenes en la selva colombiana

Clara Rojas y Consuelo González llegan a Caracas tras seis años de cautiverio

"Presidente, mil gracias por toda su gestión humanitaria, usted nos está ayudando a volver a vivir. Por favor, no desmaye, presidente, se lo mandan a decir los que se quedaron", dijo la senadora Consuelo González de Perdomo, al hablar por teléfono vía satélite con el jefe del Estado venezolano, Hugo Chávez, momentos después de ser entregada, junto a Clara Rojas, a la delegación venezolana en algún lugar de la selva colombiana.

Las imágenes del encuentro entre la patrulla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC) que llevó a las dos secuestradas y el grupo del rescate, fueron difundidas por el canal de noticias multiestatal Telesur. Que esta vez la operación tenía visos de culminar con éxito se constató cuando el ministro venezolano de Interior y Justicia, coordinador de la operación, Ramón Rodríguez Chacín confirmó en una llamada desde la selva que el encuentro acordado había tenido lugar. "Audiblemente emocionado", contó Chávez, "me dijo que saludó al jefe de la patrulla guerrillera y a las dos mujeres, que están en buenas condiciones".

Desde San José del Guaviare salieron los helicópteros, a las 10 de la mañana. Habían llegado hora y media antes con emblemas de la Cruz Roja Internacional y a bordo viajaban, entre otros, delegados de la Cruz Roja Internacional, la senadora colombiana Piedad Córdoba y el embajador de Cuba en Venezuela, este último a petición expresa del Gobierno colombiano.

Tras concretar los últimos detalles de seguridad, los helicópteros despegaron rumbo a un lugar de los municipios de El Retorno y San José del Guaviare, donde previamente habían sido suspendidos los operativos militares. El sitio exacto sólo lo conocía el ministro venezolano. Las dos mujeres se despidieron con abrazos, besos y apretones de manos del grupo integrado por hombres y mujeres de las FARC, quienes se internaron luego en el monte. Debían perderse rápidamente en la selva porque a las seis de la tarde ya no habría garantía del cese el fuego.

Las rehenes liberadas subieron a uno de los dos helicópteros de la Fuerza Aérea Venezolana, cubiertos con las insignias de la Cruz Roja Internacional, en una zona boscosa del departamento del Guaviare. Desde allí, las aeronaves de fabricación rusa se desplazaron hasta Santo Domingo, unos 500 kilómetros al suroeste de Caracas.

En la base aérea venezolana Buenaventura Vivas, Rojas y González bajaron del helicóptero y caminaron abrazadas del ministro Rodríguez Chacín hasta entrar en un jet Falcon 90 para viajar más rápidamente hasta el aeropuerto internacional de Maiquetía, cerca de Caracas.

Chávez, quien siguió segundo a segundo las operaciones desde el palacio presidencial de Miraflores, en Caracas, le envió un mensaje a su homólogo Álvaro Uribe, indicándole que sigue dispuesto a iniciar negociaciones con Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, el comandante en jefe de las FARC. "Presidente, úseme, estoy a la orden(...) Vamos a buscar la vida", dijo Chávez, informa Efe. También se dirigió al jefe de la guerrilla: "Marulanda, Marulanda, un abrazo bolivariano. (...) Creo que es posible la paz. Yo estuve con los fusiles en la mano echándole tiros a este palacio. Luego nos convencimos de que había que buscar el camino de la política".

A las 4.30 de la tarde (10 de la noche en la España peninsular), el avión llegó al aeropuerto capitalino y, allí mismo, junto a la pista, las dos mujeres pudieron abrazarse con sus familiares. Luego compartieron con ellos durante varios minutos donde suelen ser recibidos los altos dignatarios que visitan Venezuela.

María Fernanda Perdomo, hija de Consuelo González, dijo: "es el mejor día de mi vida. Hay que seguir trabajando para que la felicidad sea completa cuando todos los rehenes sean liberados".

Desde el aeropuerto partieron en automóviles hacia Caracas. A las 5.30 se encontraron con Chávez en la Puerta Dorada del palacio de Miraflores, reservada a los visitantes ilustres. Les rindieron honores de jefe de Estado. Pasadas las seis de la tarde, el presidente despidió a las ex rehenes y sus familiares. No ofrecieron declaraciones a la prensa.

La noticia de la liberación provocó una ola de entusiasmo en Colombia. Los familiares de los demás canjeables -aún quedan 43- esperan que las liberadas lleguen cargadas de noticias de sus familiares. Clara Rojas aseguró ayer, informa France Presse, que no tiene noticias de Ingrid Betancourt desde hace tres años.

La libertad de Clara y Consuelo fue un gesto unilateral de las FARC para resarcir a Chávez del golpe que recibió cuando su homólogo colombiano, Álvaro Uribe, le retiró de manera abrupta su papel de mediador para lograr la libertad de los secuestrados.

La ventana abierta se suspendió el 31 de diciembre después de que Chávez acusara al Gobierno colombiano de torpedear la misión con acciones militares. Bogotá sacó la última carta y demostró que el operativo no había llegado a feliz término porque Emmanuel, el hijo de Clara Rojas nacido en cautividad, y al que también habían prometido liberar, no estaba en poder de las FARC.

Dos vidas rotas

- Clara Rojas

- 44 años.

- Ex candidata a la vicepresidencia, asesora de Ingrid Betancourt y abogada.

- Secuestrada el 23 de febrero de 2002.

- Fue vista en un vídeo por última vez en 2003.

- Consuelo González

- 57 años.

- Política del Partido Liberal.

- Fue capturada el 10 de septiembre de 2001.

- En un vídeo de 2003 contó que supo de la muerte de su marido escuchando la radio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 11 de enero de 2008

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