Reportaje:

Carles Santos, crucificado

Un centro de Lleida censura las fotos de su muestra sobre el tema de Cristo

"Sí, ha sido censura", afirmaba ayer el artista y pianista Carles Santos en relación a la retirada de una exposición suya de cinco series de fotografías, la mayoría en blanco y negro, en las que reflejaba desde su perspectiva siempre transgresora y medio surreal la relación entre sexo, religión y escatología. "No es censura, le pedimos que retirara las fotos y él aceptó", afirma Joan Busqueta, el director del Institut d'Estudis Ilerdencs, la entidad de Lleida dependiente de la Diputación en la que ayer se inauguró, mutilada, la exposición Crits de Crist al Crist de crits (Gritos de Cristo al Cristo de gritos), que estará abierta hasta el 10 de febrero.

¿Qué habría pasado si no las hubiera retirado? "Pues no se habría hecho la exposición, que ya de por sí es muy transgresora, porque estas imágenes eran muy explícitas, podían herir sensibilidades y no se ajustan a la línea de esta institución", reconoció Busqueta, que pese a la evidencia insistió en que no había habido censura porque el artista accedió a retirarlas. "No he suspendido la exposición porque ésta era una instalación pensada para este lugar y al quitarla se destruye la obra", indicó Santos, que de todas formas decidió no asistir a la inauguración en señal de protesta. En su opinión, es absurdo que se hayan retirado estas fotografías -algunas de las cuales se habían expuesto en la exposición Visca el piano de la Fundación Miró y en otras ciudades- y en cambio se ha mantenido la instalación "que es mucho más impactante". "Demuestra que los censores, además, son malos espectadores".

En la intervención que da título a la exposición el compositor ha cubierto el suelo de una antigua capilla gótica con fotografías en color de su propia mierda que "con paciencia" ha ido fotografiando en los últimos tres meses. Al final del recorrido el espectador se encuentra con una gran cruz en la que también aparecen fotografías de distintos animales que miran fijamente al visitante. El conjunto se completaba con una serie de objetos, entre ellos algunas de sus piezas con pianos, y estas cinco series de fotografías, cada una integrada por unas cinco o seis fotografías, que han sido retiradas, al igual que el catalógo de la muestra.

La decisión se tomó el pasado martes por la tarde en pleno montaje. "Hubo una reunión a primera hora y me pidieron que quitara las fotos. Me extrañó porque demuestra que no se habían documentado sobre mi trabajo antes, ya que la mayoría eran conocidas", indicó Santos, famoso por las imágenes provocativas de sus montajes. "Me parece un síntoma preocupante", añadió. "Es algo que pasa cada vez más. Que si hay problema con un cartel, o con una escena, o una frase.. Poco a poco va creciendo esta censura que veremos hasta dónde llega".

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 20 de diciembre de 2007.

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