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Ingleses que pegan, pero flojo

Un total de 14 países europeos han prohibido expresamente el castigo físico: Austria, Croacia, Chipre, Dinamarca, Rumania, Finlandia, Alemania, Islandia, Bulgaria, Letonia, Noruega, Suecia, Ucrania y Hungría. El Reino Unido es uno de los más remisos. Pegar a no pegar es una cuestión de enorme sensibilidad política en Inglaterra. Pese a numerosas campañas en defensa de la prohibición total, el bofetón de los padres a los niños sigue siendo legal, siempre y cuando no deje marca. O sea, se puede pegar, pero no muy fuerte. Ése es el compromiso político al que se llegó en enero del año pasado y que ha sido ratificado hace tan sólo unas semanas.

El castigo corporal, de larga tradición en las escuelas y prisiones británicas, ha ido reduciéndose de forma gradual. La vara fue prohibida en 1948, pero hasta 1967 no se planteó seriamente la necesidad de abolir el castigo corporal, tan arraigado en el país que dio nombre a la "disciplina inglesa". En 1986, el castigo corporal fue prohibido en las escuelas públicas, aunque se mantuvo en las privadas hasta 1998, cuando el Reino Unido adoptó la Convención Europea de Derechos Humanos.

Desde entonces, el debate se ha centrado en el derecho o no de los padres a pegar a sus hijos. A pesar de la creciente creencia de que pegar a los niños no sólo no es efectivo sino que es un camino que puede llevar a los malos tratos, ningún gobierno británico se ha atrevido a prohibirlo de manera absoluta por temor a ser acusado de inmiscuirse en la vida privada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 14 de diciembre de 2007