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La cumbre de Annapolis

Un ex comandante de la OTAN vigilará el proceso de paz

Bush asegura que se implicará en la negociación entre israelíes y palestinos

Subido ahora al tren del optimismo, el presidente norteamericano, George Bush, abrió ayer formalmente en la Casa Blanca las negociaciones entre israelíes y palestinos para que éstos tengan un Estado independiente, nombró a un general retirado para que sirva de garante de los acuerdos más delicados que se vayan obteniendo y reclamó el apoyo de la comunidad internacional para conseguir la paz en Tierra Santa.

Riad advierte de que no se pueden olvidar otros contenciosos como el Golán

El general de Marines James Jones, un prestigioso militar que fue jefe de las fuerzas de la OTAN en Europa, inspeccionará el cumplimiento de todo lo que tenga que ver con la seguridad entre palestinos e israelíes: la construcción de unas verdaderas fuerzas de seguridad palestinas, la desarticulación de los grupos terroristas, el respeto por parte israelí de las líneas fronterizas y otros muchos asuntos complejos que forman parte del corazón de esta negociación.

Es un papel clave, que no sólo responde a una vieja reivindicación palestina de que EE UU se involucre en pararle los pies militarmente a Israel, sino que también satisface una exigencia israelí de que EE UU le dé garantías de que las fuerzas de seguridad palestinas no son terroristas encubiertos. Al mismo tiempo, el general Jones asesorará a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y a la misma Casa Blanca sobre los diferentes problemas relacionados con la seguridad que vayan surgiendo en los meses venideros.

Otras conversaciones en el futuro han fracasado porque los continuos casos de violencia -atentados terroristas seguidos de incursiones militares israelíes- abortaban cualquier atisbo de confianza mutua.

Nadie puede descartar que algunos incidentes similares puedan también presentarse ahora en Cisjordania, pero es altamente probable que se registrarán en la franja de Gaza, gobernada por el grupo radical islámico Hamás, que no respalda el acuerdo firmado el martes en la Escuela Naval de Annapolis. "Va a ser muy difícil", reconoció ayer Condoleezza Rice. "Habrá días en los que pensaremos que todo se acaba", anticipó la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

La oposición de Hamás y de Irán sigue siendo la preocupación número uno de los firmantes y de todos los implicados en ese acuerdo. Pero lo cierto es que ayer, aunque sólo fuese por un día, dominó la esperanza.

"Lo más difícil empieza ahora", manifestó ayer Bush después de reunirse, primero por separado y después juntos, con el primer ministro israelí, Ehud Olmert, y el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, "pero tengo plena confianza en estos dos hombres a los que puedo llamar amigos".

Esperanza, como siempre, matizada por las dudas de muchos. En el campo de los más escépticos están, por supuesto, Siria y Arabia Saudí. El representante sirio, Faysal Mekdad, advirtió en su intervención en Annapolis, según el texto facilitado por su embajada, que su país no normalizará las relaciones con Israel hasta "después de una completa retirada israelí de los territorios árabes ocupados en 1967", lo que incluye Cisjordania, Gaza y los Altos del Golán.

El ministro saudí de Asuntos Exteriores, Saud al Faisal, dijo, según lo relatado por otros participantes, que estaba en esa conferencia para apoyar las negociaciones palestino-israelíes, pero que no se podían olvidar otras responsabilidades israelíes en la región, como Líbano y el Golán. También expuso sus dudas de que el compromiso norteamericano con esta negociación sea tan profundo como las dificultades exigen. Condoleezza Rice le respondió prometiendo que "EE UU será un socio fuerte, un fuerte intermediario y hará todo lo que esté en su mano" para conseguir que esta negociación acabe con éxito antes del final de 2008, como exige el acuerdo firmado. "EE UU va a estar plenamente implicado en este proceso, va a utilizar todo su poder para ayudar a que se consiga el objetivo de un Estado palestino viviendo en paz al lado de Israel", confirmó posteriormente Bush.

La primera prueba del compromiso será una conferencia el 17 de diciembre en París para recaudar dinero para la maltrecha Hacienda palestina. Rusia ha sugerido, según la prensa israelí, otra conferencia de seguimiento de Annapolis, lo que podría ser del gusto norteamericano siempre que no se tratase del nacimiento de una alternativa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 29 de noviembre de 2007