La Xunta alega que la ley le impedía intervenir para salvar los peces

La empresa se enfrenta a multas de hasta 600.000 euros por matar miles de truchas

Un agente de la Consellería de Medio Ambiente constató el riesgo que corrían los peces del embalse de A Fervenza (Dumbría) el jueves 8 de noviembre, dos días antes de que miles de truchas y escalos muriesen por falta de agua. Según relató ayer el conselleiro, Manuel Vázquez, este guarda avisó "verbalmente" a Ferroatlántica que debía suspender el vaciado de la presa si no quería provocar la catástrofe.

Más información

Vázquez sostiene que la compañía de Juan Miguel Villar Mir hizo "caso omiso" a la advertencia y mantuvo las compuertas abiertas hasta que, el sábado, el secretario general de la consellería se trasladó a la presa para obligar a sus responsables a cerrar la espita. Era demasiado tarde. Los peces ya habían muerto.

Vázquez defiende la actuación de su departamento y alega que no pudo evitar el desastre porque la legislación no le otorga competencias para forzar a las empresas a dejar de vaciar un embalse. "Legislativamente no existe ninguna figura con la que podamos intervenir en la gestión del embalse", señala el conselleiro, quien explica que la Xunta sólo puede sancionar y suspenderle la concesión a Ferroatlántica.

La consellería multará a la empresa pero no ve "probable" retirarle la concesión. Medio Ambiente ha abierto dos expedientes que podrían derivar en sendas sanciones. Por una parte, Augas de Galicia acusa a Ferroatlántica de cometer una "falta grave" en la gestión del agua de la presa, mientras que la Dirección Xeral de Conservación da Natureza aprecia una "falta muy grave" contra la fauna del río.

En la víspera del desastre y al día siguiente de que el agente ambiental emplazara a la empresa a suspender el vaciado de la presa, Ferroatlántica envió un fax a la delegación provincial de la consellería en A Coruña alertando de que el embalse tenía muy poca agua y que los peces estaban en el peligro. Vázquez sostiene que este aviso incumple la ley de pesca fluvial, que obliga a la compañía a comunicarle a la Xunta con un mes de antelación cualquier descarga que pueda afectar a la fauna o que vaya a dejar la instalación en menos de un 20% de su capacidad. "[Ferroatlántica] estuvo soltando agua hasta el día anterior en grandes cantidades", asegura Vázquez.

¿Y por qué lo hizo? El conselleiro no quiso relacionarlo directamente con las descargas, pero apuntó que la empresa estaba realizando obras sin permiso en el fondo del embalse, unos trabajos que sólo podía ejecutar con la presa vacía. Un juzgado de Corcubión investiga el suceso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 16 de noviembre de 2007.