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Moratinos considera que el incidente con Venezuela está en vías de solución

PP y PNV temen que el Gobierno vuelva a dar oxígeno a una dictadura

El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, aseguró anoche que "estamos en el camino correcto para superar" el incidente con el presidente Hugo Chávez en la Cumbre Iberoamericana, tras anunciar en el Senado que el presidente de Venezuela acababa de declarar que "sólo pide respeto, que quiere buenas relaciones con el Rey y con el presidente del Gobierno".

La intervención del líder venezolano, en una rueda de prensa celebrada en Caracas, fue más compleja, ya que, en línea con lo que ha dicho en los últimos días, a la frase "yo no le dije nada al Rey, yo no quiero ningún conflicto con el Rey", añadió: "Me quieren poner a mí como el que agredí al Rey. Por favor, yo al Rey ni lo vi, no le dije nada. Eso es la manipulación". Además, recomendó a don Juan Carlos que "tenga paciencia", porque es probable que cada año vea en la cumbre "más rostros e ideas nuevas".

Los senadores de la Comisión de Exteriores asumieron la valoración de Moratinos como una indicación de que el incidente va hacia su fin. El PP, que insistió en su demanda de que el embajador en Caracas sea llamado a consultas, y el PNV expresaron la preocupación de que este desenlace aliente una vez más al régimen chavista. Pero el debate se desarrolló con una moderación y falta de agresividad inesperada, dada la magnitud mediática del suceso y de la virulencia de la reacción inicial del PP.

El senador nacionalista vasco Iñaki Anasagasti, que tiene vínculos personales con Venezuela, resolvió el conflicto puntual entre su conocida fobia hacia Chávez y su sentido hipercrítico con don Juan Carlos y en general con la Monarquía optando por el Rey. "He sido crítico con el Rey, pero me parece que hizo bien, porque, como se suele decir, más vale un coño a tiempo que un avemaría mal rezada".

Joan Nuet, senador de IU integrado en el grupo de la Entesa Catalana de Progres (el tripartito catalán), opinó, en cambio, que "la actitud del rey Juan Carlos no fue correcta. El Rey debe escuchar, no hacer callar. Debería tener por lo menos la actitud de un presidente de la República". Ramón Companys, de CiU, expresó su pleno acuerdo con "el fondo de la cuestión", pero añadió que "quizás las formas podían ser mejoradas".

Tanto este senador como Alejandro Muñoz Alonso, del Partido Popular, criticaron la pasividad de la presidenta chilena, Michelle Bachelet, ante el incidente y la imprevisión del Gobierno frente a comportamientos como los de Chávez y el presidente sandinista nicaragüense, Daniel Ortega, que eran previsibles. Muñoz Alonso dijo que "España está sumida en la fase de la invisibilidad y la insuficiencia", pidió al Gobierno que "no vaya por el mundo como si tuviera que pedir perdón", acusó a Moratinos de haber sido el primero que implicó al ex presidente José María Aznar en el golpe de Estado de 2002 en Venezuela y sostuvo que "la diplomacia callada supone un apaciguamiento que es la antesala del ridículo y la derrota diplomática".

Moratinos, que el lunes por la noche habló por teléfono con su homólogo venezolano, defendió que la gestión del incidente por el Rey y el presidente del Gobierno había sido "excelente", y aseguró que no es un mero "buenismo" lo que inspira la política exterior española. "Yo prefiero el diálogo y la paz al enfrentamiento y la guerra". "Nosotros respetamos, pero cuando no nos respetan reaccionamos. Eso es una diplomacia de firmeza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de noviembre de 2007