52ª edición de la Seminci

Sergio Renán mete el bisturí en los triángulos amorosos

El director argentino comparece por tercera vez en el festival

No es exagerado sostener que el argentino Sergio Renán es un tipo poliédrico. Actor, director de cine, de teatro y de ópera, compositor, ex director del teatro Colón, de Buenos Aires, y fanático seguidor del equipo de fútbol del Racing, el hiperactivo realizador argentino se trajo ayer a la Seminci su nuevo largometraje, Tres de corazones.

Renán, que empezó su carrera como actor y director de obras de teatro -como La vuelta al Hogar, de Harold Pinter, o Drácula, de Bram Stoker-, debutó en el cine con La tregua, película nominada al Oscar a la mejor película extranjera en 1974.

Treinta y tres años han pasado ya y, en este caso, Renán propone una historia triangular de amores encontrados. La atracción de un hombre por la mujer de su jefe y las frágiles relaciones que se crean entre ellos constituyen el pilar sobre el que se asienta su nueva película.

En su encuentro de ayer con la prensa, Renán estuvo arropado por los dos actores principales de su último trabajo, los jóvenes Nicolás Cabré y Mónica Ayos, que le acompañaron durante su tercera visita a la Seminci.

La película gira en torno a los personajes de Dora y Ángel, que tras mantener un encuentro casual que desata las pasiones de ambos, inician una tórrida relación a la que no logran poner fin, a pesar de que ella es la esposa del jefe del primero, un ex policía que sufre inesperados arranques de violencia.

Como el cineasta aseguró, "es un relato de pasiones humanas, marcado por instintos como el amor o la violencia", aunque dejando "un hueco para el humor más sórdido". Es posible que esta contradicción, patente a lo largo de todo el filme, sea la característica fundamental de la película, además de ser uno de los aspectos más difíciles de tratar con los actores, ya que "hubo que trabajar muchísimo la introversión para expresar los sentimientos con detalles mínimos".

Aunque la idea original se basa en el cuento El taximetrista de su compatriota Juan José Saer, el concepto clásico de adaptación tiene "connotaciones muy fuertes" para Sergio Renán, que admitió no haber sido nunca fiel a los textos originales, ya que intenta "reflejar y enseñar al público lo que la lectura genera". Es por esto por lo que gracias a su visión y al equipo de guionistas que ha puesto en marcha el proyecto, el director argentino ha logrado crear una historia completamente nueva donde se conservan solamente tres escenas de la obra original.

Esta película supone el estreno cinematográfico de su actriz principal, Mónica Ayos, que hasta entonces había trabajado en revistas, teatro y televisión en Argentina.

A pesar de su inexperiencia, Mónica se mete en la piel de Dora, un personaje ambiguo y controvertido con un punto de violencia y crispación, rasgo que la impulsó a aceptar el trabajo. "Me llamó la atención la contradicción que encerraba mi papel", subrayó, "una contradicción que incluso fue debatida hace tiempo entre el autor Juan José Saer y el propio Sergio Renán".

El director admitió que una de sus pretensiones es dotar a sus películas de "personajes coherentes", aunque en este caso el punto de partida haya sido "la escasa valoración que tiene ella de sí misma y su conducta inexplicable". Para él, en esta ocasión "lo atractivo fue lo ilógico".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 30 de octubre de 2007.

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