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Sin un molde común

La tradición anglosajona es elegir a los jueces entre abogados de más de 40 años y con una experiencia profesional superior a los 25 años.

En Inglaterra y Gales, donde hay casi 3.800 jueces, estos son nombrados por una Comisión de 15 miembros, nueve vinculados al sistema judicial y seis legos. Los candidatos deben ser graduados en Derecho —o haber superado un curso equiparable— al menos siete años antes a optar a ser jueces.

Las plazas se sacan a concurso público y gana el candidato elegido por la comisión en función de sus referencias (ha de estar avalado por entre tres y seis valedores), cualidades y capacidad para el puesto. La decisión suele depender de una entrevista final. Los jueces elegidos, nombrados por el Ministro de Justicia, han de pasar varios años ejerciendo el cargo como adjuntos o a tiempo parcial antes de ser considerados jueces permanentes.

El sistema en la Europa continental es muy distinto. En Alemania la selección y formación descansa sobre todo en la universidad. Los estudiantes que quieren dedicarse a profesiones jurídicas tienen que pasar un examen de Estado. Una vez aprobado, si desean ser jueces deben presentar su candidatura al ministro de Justicia de su land (Estado). Los elegidos trabajan a prueba durante un periodo de tres o cinco años, tras el cual pueden ser declarados "aptos" o "no aptos".

En Holanda, los candidatos de menos de 30 años pasan una prueba de inteligencia y otra de personalidad. En función de los resultados, el Estado elige 50 aspirantes que van a la Escuela Judicial durante seis años. Allí tienen que superar varias pruebas de conocimientos teóricos y trabajar durante dos años fuera de la jurisdicción holandesa: en despachos de abogados, compañías de seguros... Si aprueban la fase formativa son nombrados jueces, pero no titulares. Sólo se logra este cargo tras unos años de buen rendimiento.

En Francia para ser juez hay que superar un concurso basado en pruebas de cultura general y de derecho. Los seleccionados acuden después a la Escuela Nacional de la Magistratura, de carácter esencialmente práctico y que incluye trabajar fuera de la jurisdicción. Después de una formación de 31 meses deben superar un examen.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 27 de octubre de 2007