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Reportaje:

Así funciona el cerebro del optimista

Técnicas de imagen localizan la predisposición a esperar hechos positivos

El optimismo respecto al futuro es un rasgo típicamente humano. Las personas suelen esperar que las cosas les sean favorables, que vivirán más que la media o que su feliz matrimonio no terminará en divorcio. Ahora un equipo de científicos ha relacionado la actividad en zonas determinadas del cerebro con el optimismo y ha visto que son las mismas que se habían relacionado anteriormente con las experiencias de dolor y con la depresión, a su vez relacionada con el pesimismo.

Los investigadores recurrieron a una resonancia magnética funcional del cerebro para examinar cómo se activa la predisposición a esperar que sucedan acontecimientos positivos aunque no exista razón alguna para ello. Dirigidos por la psicóloga Elizabeth A. Phelps, de la Universidad de Nueva York, comprobaron que cuando los individuos imaginan los éxitos que les depara su carrera profesional, por ejemplo, aumenta la actividad en la amígdala y la corteza cingulada anterior del cerebro.

La conclusión es que la depresión puede estar relacionada con irregularidades en el funcionamiento de las zonas identificadas. En opinión de Marcello Costa, de la universidad australiana de Finders, este trabajo, como otro reciente sobre el reflejo de la ideología en la actividad cerebral, está en la línea, cada vez más popular, de conectar el cerebro y la mente por la base neurobiológica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de octubre de 2007