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El conflicto de Irak

Estalla la guerra en el Kurdistán iraquí

Más de 40 muertos en combates entre el Ejército turco y la guerrilla kurda

Un comando kurdo salió de su escondite en las montañas de Irak, cruzó la frontera y emboscó a una patrulla turca. Poco después, la aviación turca bombardeó territorio kurdo. La guerra más esperada -y la más temida por Estados Unidos, enfrenta a dos aliados claves- empezó a gestarse ayer y a contar los muertos: 12 soldados turcos y 32 rebeldes kurdos en un solo día.

El Partido de los Trabajadores Kurdos (PKK, en sus siglas en kurdo) mató en la madrugada del domingo a 12 soldados turcos e hirió a otros 16 en una emboscada cerca del municipio de Yuksekova, a unos 30 kilómetros de la frontera iraquí, en la provincia de Hakkari. El Ejército turco contratacó por tierra y aire y mató a 32 guerrilleros, según fuentes del Gobierno turco.

En los controles del norte de Irak sólo se exhibe la bandera kurda

La aviación turca bombardeó y destruyó un puente en Nazduri, municipio fronterizo situado en el Kurdistán iraquí, a unos 500 kilómetros al norte de Bagdad. Algunas fuentes kurdas citadas por Efe aseguraron que la artillería y aviación turca bombardearon otros puntos iraquíes y que las poblaciones más afectadas fueron Zajo y Al Emadiya.

La guerrilla del PKK cuenta con unos 3.500 miembros que habitan en las montañas del Kurdistán iraquí y está tachada como organización terrorista por EE UU y la UE. Anoche, las tropas turcas continuaban asediando a los guerrilleros, ayudados por helicópteros Cobra.

El atentado del PKK de ayer se produce cuatro días después de que el Parlamento turco aprobase una ley que permite a su Ejército emprender todas las incursiones que desee en el Kurdistán iraquí a lo largo de un año. En esta región autónoma de Irak viven cinco millones de kurdos, de lo cuales 200.000 son militares. El presidente del Kurdistán iraquí, Masud Barzani, ha advertido de que su Gobierno está decidido a defender la integridad de su territorio, la dignidad de su pueblo y la experiencia democrática.

Si el Gobierno del islamista moderado Racep Tayip Erdogan pretendía mediante la ley aprobada la semana pasada presionar a Washington y al Gobierno de Irak para que actúen contra los guerrilleros del PKK, ahora se ve más presionado por los dos partidos nacionalistas y el Ejército para utilizar la carta que el Parlamento le ha otorgado.

Erdogan convocó ayer un Gabinete de crisis con altos mandos del Gobierno y del Ejército. El 5 de noviembre Erdogan tiene previsto un viaje para reunirse con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

"Como nación, estamos extremadamente enojados", declaró Erdogan en una alocución televisada. "Haremos lo que tengamos que hacer dentro de los poderes que nos ha concedido el Parlamento. Esperamos que Estados Unidos haga algo. Si no, seguiremos nuestro camino", amenazó.

La muerte de 15 soldados turcos a principios de este mes a manos del PKK conmovió a la sociedad turca. Las asociaciones militares organizaron colectas para ayudar a las familias y los canales de televisión se volcaron en difundir la vida de cada uno de los soldados. "Si los soldados que mueren son de Ankara o de Estambul, las televisiones están todo el día con la noticia. Pero si son del Kurdistán turco, apenas informan", señala Yasin, del diario Haber 73 en Silopi.

En los 350 kilómetros de frontera que comparten Irak y Turquía, el paso de más trasiego es el de la ciudad de Silopi. El ambiente era relajado en el puesto fronterizo. Ni en el lado turco ni en el iraquí se notaba en la mañana de ayer que pocas horas antes, decenas de compatriotas habían caído en una refriega. "El ataque turco nunca se va a producir por Silopi, sino por donde menos gente pueda ser testigo", comentaba Yasin.

Los muertos de ayer se suman a los 37.000 registrados en Turquía desde que el PKK tomara las armas en 1984. En las cuatro horas de coche que distan desde la frontera turca de Silopi hasta Erbil, capital del autónomo Kurdistán iraquí, hay que atravesar casi 20 puestos de control con soldados kurdos armados bajo la bandera del Kurdistán. En ningún momento se divisa la enseña iraquí.

Sin embargo, el Gobierno turco pretende que Bagdad presione al Gobierno autónomo del kurdo Masud Barzani y éste deje de acoger al PKK. Pero Barzani ya declaró el viernes a través de un comunicado: "No aceptaremos ser involucrados en esta guerra". El presidente de Irak, el kurdo Yalal Talabani, dijo que el país no puede detener a la guerrilla del PKK.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 22 de octubre de 2007