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Rescatados 50 inmigrantes frente a Libia

El patrón del pesquero de Santa Pola que los recogió avisa de que se le acaban los víveres

"Vimos como la lancha se hundía poco a poco y optamos por subirlos al pesquero antes de que se ahogaran". Así relató ayer Antonio López, patrón del pesquero Corisco, su encuentro con una patera cargada con 50 inmigrantes en plena mar, a unas 80 millas de la costa de Libia. "La lancha, una embarcación tipo zodiac, se desinflaba por minutos y el riesgo de que los ocupantes cayeran al agua era inminente", añadió el marino. Tras el rescate, los 50 inmigrantes entre ellos tres niños y cinco mujeres, se alojaron en la cocina y la cubierta del barco. "Les dimos mantas y comida, sobre todo leche que ya hemos agotado", comentó López.

La tripulación del Corisco, embarcación con bandera portuguesa y con sede en el puerto de Santa Pola (Alicante) se encontró el sábado por la mañana con la patera atestada de inmigrantes. El pesquero se estaba faenando a 80 millas de la costa de Libia y, según el patrón, todos los recatados podrían ser de este país.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ya se ha puesto en contacto con las autoridades libias y los tripulantes del Corisco esperaban la llegada de una patrullera de este país para que llevé al puerto de Trípoli a los sin papeles. A última hora de la tarde de ayer, el Corisco se encontraba a 30 millas de la costa de Trípoli a la espera del desenlace de las negociaciones entre los gobiernos de España y Libia. "La situación ahora es mala. Los niños no paran de llorar y muchos de los inmigrantes están mareados y con vómitos", señaló el patrón. "Tampoco nos quedan muchos víveres, como máximo para unos cuatro días", subrayó Antonio López.

El pesquero Corisco es uno de los barcos más grandes de la flota de Santa Pola. Mide 32 metros de eslora y tiene capacidad para 16 tripulantes aunque en el momento del rescate sólo iban a bordo 12, la mitad portugueses y la otra mitad santapoleros. Pescaban quisquilla en aguas internacionales cerca de Libia desde el pasado mes de septiembre y tenían previsto volver a puerto a finales de mes, en un par de semanas.

José López, armador del Corisco, es también el propietario del barco José y Rafaela que este verano perdió a uno de sus tripulantes en aguas de Chipre, al fallecer a consecuencia de un golpe de calor.

También tienen su base en Santa Pola los pesqueros, Francisco y Catalina y Nuestra Señora del Loreto, que el verano de 2006, el primero y este verano el segundo, rescataron inmigrantes en alta mar a los que tuvieron que atender varios días hasta que las autoridades decidieron qué hacer con ellos. El primer barco tuvo a 51 personas ocho días en un barco preparado para nueve tripulantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de octubre de 2007