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El presupuesto del ministerio supone el 6,5% de todo el gasto educativo

La mayor parte de los 2.800 millones del año próximo es para becas y la aplicación de la LOE

2.831 millones de euros sobre unos 45.000 millones. Así de pequeño se queda el presupuesto para educación del ministerio del ramo para 2008 (excluyendo el presupuesto para investigación y desarrollo) si se compara con la cifra total de gasto público educativo de todas las administraciones. La transferencia a las comunidades autónomas de las competencias fue adelgazando el presupuesto del ministerio dedicado a enseñanza hasta dejarlo en 2004 en menos del 5% del gasto público total. El crecimiento de la inversión en los últimos años ha hecho subir también la participación del ministerio en el gasto educativo global, hasta el 6,1% este año y al 6,5% que se prevé para el año que viene, asegura el subdirector general de Educación, Fernando Gurrea.

Aunque ese esfuerzo inversor para 2008 se ha reducido (el presupuesto sube un 13,9%, frente a 26% del año anterior), lo cierto es que desde 2004 ha crecido un 86%.

"Esto tiene una consecuencia tremenda; que todo ministro se siente obligado a hacer una ley educativa", bromea el sociólogo Julio Carabaña al escuchar lo que suponen los presupuestos de gestión directa del ministerio. Gurrea, sin embargo, insiste en que parte del dinero computado como I+D también va a las universidades y, sobre todo, en la capacidad del Gobierno para fijar el rumbo de la inversión a través de los presupuestos generales del Estado.

Pero cada comunidad invierte libremente el dinero que le transfiere el Gobierno y los recursos propios, dentro, claro, de sus posibilidades: del 6% del PIB Extremeño en 2002 al 2,8% de Madrid o Cataluña -teniendo en cuenta que el PIB de las dos últimas es mucho mayor-. Así, el gasto público de todas las administraciones en educación, como porcentaje del PIB, de un 4,32%, apenas se está empezando a recuperar en los últimos dos años de las constantes bajadas sufridas desde 1997 (ver gráfico). La reducción del número de alumnos durante esos años pronto dejará de ser una excusa (la población se está recuperado, en gran parte, por la llegada de inmigrantes) para esa cifra tan alejada de la media de la UE, un 5,3%. "Es verdad que el ministerio puede marcar la tendencia, pero el verdadero esfuerzo lo tienen que hacer las comunidades", asegura Manuel de la Cruz, responsable de Estudios de la Federación de Enseñanza de CC OO. El sindicato UGT ha pedido a los gobiernos autonómicos que realicen "un esfuerzo financiero".

Ayudas y préstamos

Sin embargo, tampoco hay que olvidar la importancia de ese 6% de gasto ministerial, sobre todo, en políticas de equidad. La mayor parte del presupuesto va a las becas, con 1.334 millones (un 8,8% más que en 2007, después de subir el año anterior un 16%). A las becas generales, las Erasmus y Séneca (69,8 millones) y las ayudas para que los jóvenes estudien inglés en el extranjero (85), hay que añadirle los 150 millones destinados a préstamos-renta para estudiar másteres, programa que ha empezado este año con 50 millones.

"El esfuerzo se ha hecho, pero se podría hacer más, por ejemplo, en la FP de Grado Medio", asegura de la Cruz. Los estudios internacionales dicen que uno de los grandes problemas de España es la escasez de titulados tras la enseñanza obligatoria, sobre todo en FP de grado medio, porque en bachillerato la cifra alcanza la media de la OCDE.

La otra gran partida del presupuesto educativo del ministerio es la aplicación de la ley educativa aprobada el año pasado (LOE) y aquí se puede encontrar otro de los mecanismos del Gobierno para dirigir de alguna manera el gasto de las comunidades: los convenios. Para los programas de refuerzo para los alumnos que van peor, el ministerio dedicará el año próximo 47 millones de euros, y las comunidades pondrán otro tanto. Para aplicación de la LOE se destinará el año que viene un total de 630 millones de euros. "Siempre hemos tenido claro que el incremento del gasto tenía que ir dirigida a las medidas de atención directa al ciudadano, nunca al crecimiento del monstruo administrativo", asegura Gurrea.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 1 de octubre de 2007