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Reportaje:

Un detective para descubrir el mundo

Ian Ranking habla de John Rebus, el investigador de sus novelas

Ian Ranking conoció a los 24 años a John Rebus. "Estaba encerrado en mi habitación. Estudiaba posgrado. Le daba vueltas a una historia que quería contar, al argumento, a los personajes. Y entonces apareció". ¿Cómo iba vestido? "Con una chaqueta llena de manchas, un cinturón con unas hebillas que se le clavaban y con los zapatos llenos de polvo". Rebus tenía unos cuarenta años y desde entonces se ha quedado con Ranking. Trabaja como agente de policía en Edimburgo, y le toca resolver los casos que el escritor ha armado en novelas como Black & Blue, El jardín de las sombras, En la oscuridad, Aguas turbulentas y Resurrección, todas ellas publicadas por RBA.

Las cosas se le están poniendo feas ahora a Rebus. "Está a punto de cumplir 60 años y la legislación escocesa es tajante: le toca jubilarse", explica Ian Ranking (Cardenden, Escocia, 1960). Así que tras la próxima no habrá ninguna novela más con el agente. "Salvo que cambien las leyes. Hay gente en el Parlamento de mi país que es muy aficionada a las aventuras de mi personaje y se están planteando proponer una modificación para alargar un poco la edad de retirarse, y permitir que Rebus siga en el tajo unos cuantos años más".

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De Rebus se ha escrito que es un tipo solitario, compasivo e irascible, y que es un desastre como marido y como padre. "Pero sabe hacer su trabajo", cuenta Ranking. "Amo Edimburgo y, desde que empecé a escribir, quería descubrir la ciudad y darle un sentido. Es bueno trabajar con un detective, porque te lleva a todas partes, y puedes conocer la sociedad que frecuentan los banqueros y los políticos, y también el mundo de los drogadictos, los delincuentes, las prostitutas". La novela negra es la mejor fórmula que Ranking ha encontrado para penetrar en las entrañas de su ciudad y, de paso, en las entrañas de la condición humana.

"Nunca supe, además, que Rebus fuera a quedarse tanto tiempo", dice Ranking. "Era un personaje más cuando apareció, y protagonizó el libro, pero entonces no sabía que vendrían detrás otras aventuras. Ha ido cambiando. Al principio era lo suficientemente excéntrico como para leer a Dostoievski y a Walt Whitman, ahí, en una comisaría de Edimburgo. Poco creíble".

Ian Ranking empieza sus novelas con una pregunta. "¿Qué hacer con la pedofilia? ¿Cómo entender a los que van a la guerra? ¿Puede Escocia ser independiente? Luego trabajo en el argumento, y nunca sé cuando empiezo quién es el asesino, así que tengo que dar los primeros pasos con mi detective". Poco a poco, Ranking va atrapando el barullo y las complicaciones del mundo al que lo conduce Rebus. Y sus novelas tienen así ese sello de lo inmediato, de lo que se conoce de primera mano. "Cuando escribía Black & Blue, mi hijo tenía problemas y no parábamos de ir a consultar a los especialistas, con la tensión que todo eso lleva consigo. Pero cuando regresaba a casa y volvía al libro, era de nuevo una especie de dios que controlaba lo que allí ocurría. La literatura ha sido para mí la mejor terapia".

¿Y cómo ve a Edimburgo en ese marco un poco mayor que es Europa? "Hay muchas tensiones y se dan paradojas. En el Parlamento de Escocia se han impuesto por primera vez las fuerzas independentistas, pero el primer ministro está en Londres y defiende la unión. Habitamos así una realidad un poco esquizofrénica".

"No me interesa recrearme en la violencia", explica Ranking. "Cuando empiezan las novelas, los cadáveres ya están ahí. Lo que me importa es el proceso de ir comprendiendo el mundo y de penetrar en los secretos de los individuos y la ciudad en la que viven". El escritor escocés está embarcado en la nueva entrega de su agente Rebus, antes de que se jubile, pero sigue trabajando en varios frentes: trabaja en el guión de un cómic, en el libreto de una ópera (con música de Craig Armstrong) y sigue escribiendo letras de canciones para los grupos más diversos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de septiembre de 2007