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Un segundo sarcófago cubrirá el agujero del reactor dañado de Chernóbil

El consorcio francés Novarka firmó ayer el contrato para construir el segundo sarcófago sobre el accidentado reactor número cuatro de la central nuclear de Chernóbil (Ucrania), escenario en 1986 de la mayor catástrofe en el uso pacífico de la energía nuclear de la historia. El contrato fue suscrito en Kiev por el director general de la planta de Chernóbil, Igor Gramotkin, y el representante de Novarka, Pierre Berger, informó el jefe del Secretariado de la Presidencia ucraniana, Alexandr Chalii. El coste del proyecto es de 505 millones de dólares -más de 364 millones de euros- y el plazo de ejecución es de cinco años, añadió.

En el proyecto podrán participar en calidad de subcontratistas varias compañías ucranianas, entre ellas, Ukrenergobud, Fundament y Proektstalkonstruktsia, un instituto de investigación científica. Novarka, que integra a los grupos de construcción franceses Vince y Bouygues, se ha comprometido a garantizar la seguridad de la central, los trabajadores de la misma, su entorno natural y la población circundante durante los próximos 100 años.

Además, el sarcófago deberá contar con todos los equipos necesarios para controlar el estado del reactor destruido, un sistema de tratamiento de basura radiactiva, esclusas sanitarias y gabinetes de desactivación radiactiva para el personal.

Retrasos y críticas

El consorcio francés fue declarado en julio pasado ganador del concurso convocado por el BERD (Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo) en marzo de 2004 y que estuvo marcado por retrasos y críticas.

El presidente ucraniano llegó a amenazar con convocar un nuevo concurso debido a que Novarka se negaba a garantizar la seguridad del sarcófago y las instalaciones circundantes para el plazo exigido por Ucrania: un siglo. Yúschenko mantiene que por cuestiones de seguridad el nuevo sarcófago para el accidentado reactor número cuatro debe quedar terminado antes de 2010.

El actual sarcófago que cubre el cuarto reactor de la planta, escenario del accidente nuclear de 1986, ya presenta grietas y se producen fugas radiactivas. El nuevo sarcófago, que cubriría al actual de acero y hormigón, será un cubo de una longitud de 257 metros, una anchura de 150 y una altura de 108 metros.

Las autoridades ucranianas advierten de que los reactores uno, dos y tres de la central, clausurada en diciembre del año 2000, aún contienen combustible nuclear, con lo que el peligro de radiación aún está muy presente. La central de Chernóbil, cuya avería fue provocada por una conjunción de errores humanos, técnicos y de construcción, arrojó a la atmósfera hasta 200 toneladas de material radiactivo, lo que sometió a la población de la zona a unos niveles de radiactividad muy superiores a los documentados en Hiroshima (Japón) en 1945.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 18 de septiembre de 2007