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José Luis Cuerda regresa al pasado más oscuro con 'Los girasoles ciegos'

José Luis Cuerda vuelve sobre la victoria moral de los vencidos; sobre la memoria histórica, "que nunca dejará de ser lo que fue, aunque no se hable de ella", y vuelve sobre Galicia. El cineasta manchego, que es un gallego al revés (en lugar de emigrar, inmigra, aunque esto encarezca sus proyectos empresariales), empieza a rodar el lunes en el Ourense románico una adaptación, con guión de Rafael Azcona, de los cuentos de Los girasoles ciegos, de Alberto Méndez (premio de la Crítica y premio Nacional de Literatura), que asombró por su tristísima dureza.

Ayer, los actores que encabezan el reparto apenas contenían la emoción. "¡Es uno de mis libros, el que regalo siempre! Lo leí hace un par de años y lo tengo todo subrayado", manifestaba una elocuente Maribel Verdú. Junto a ella, Javier Cámara, imbuido ya desde hace días en el personaje, un topo "que se pasa el tiempo metido en el armario", definía la película como una obra "durísima que cuenta nuestra historia desde el lado más oscuro".

Los jóvenes actores Raúl Arévalo, Irene Escolar y Martín Rivas, algo menos afectados por las secuelas emocionales de la Guerra Civil que los mayores, reconocían igualmente su implicación. Martín Rivas, hijo del escritor gallego Manuel Rivas, se confesó: "Mi padre me pasa muchos libros, pero algunos no los leo y van a la estantería y, bueno, éste lo cogí de ahí cuando me llamó Cuerda para ofrecerme el papel y lo leí esa noche".

Para contar esta historia de sentimientos y amores imposibles "buceando en los subterráneos del ser humano", Cuerda encontró en Ourense, donde tiene casa y viñedos, no sólo un casco histórico con soportales y un entorno de monasterios y bosque, sino también "una tierra de desniveles y claroscuros, un paisaje visual desequilibrado" donde encajan como un guante los personajes tan desorientados como los girasoles que dan título a los cuentos de Méndez.

En el pelotón de los 420 figurantes ourensanos, el director ha incluido a la concejal socialista de O Carballiño, mujer del consejero de Medio Ambiente de la Xunta y amigo personal, Manuel Vázquez, y al alcalde popular de Leiro, "que se viste de cura para darle patadas a un balón".

Tres semanas de rodaje en Ourense, y el resto en un Madrid ourensanizado, pondrán fin en la primavera de 2008 a una nueva revisión cinematográfica de la memoria histórica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de septiembre de 2007