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Entrevista:MARÍA GRAÑA | Directora del Centro Gallego de Reproducción

"La especie humana es la menos eficaz para reproducirse"

Su amplio curriculum denota interés y curiosidad por muchas materias, pero lo que más sorprende es que, partiendo de las ciencias exactas, haya aterrizado en la reproducción humana asistida.

Pregunta. En su vida profesional transita por dos carreras, matemáticas y medicina, ¿dónde coinciden estas disciplinas?

Respuesta. En mi caso es pura casualidad. Primero fueron las ciencias exactas y luego el interés, desde el punto de vista de la mujer, por la reproducción humana. Pero no es menos cierto que las matemáticas son la base de todo, incluso son útiles para la investigación médica. No hace mucho se ha descubierto que el desarrollo y crecimiento tumoral del cáncer sigue una ecuación matemática.

Sobre la fecundación in vitro, las religiones debieran pensar que es un paso más para dar gracias a su Dios

Somos el único centro de España y Portugal que cuenta con todos los tratamientos de fertilidad para hombres y mujeres

P. También imparte másteres de Educación, Género e Igualdad.

R. Me interesa mucho el problema de la desigualdad, no sólo entre géneros sino también entre unos seres y otros. Son circunstancias que me producen una especial inquietud.

P. ¿Podemos buscar científicamente la igualdad entre géneros?

R. Pienso que sí. Hay que tener en cuenta las peculiaridades de ambos sexos, saber que hombres y mujeres pueden alcanzar los mismos niveles de conocimiento y de igualdad con distintas perspectivas, como consecuencia de las vivencias y sus circunstancias.

P. ¿Somos tan diferentes mujeres y hombres para la ciencia?

R. No, las desigualdades no son muchas. Nos caracterizan las diferencias hormonales y, por tanto, tampoco podemos decir que seamos exactamente iguales, ni siquiera para la ciencia.

P. Reproducción y fertilidad, son los dos campos principales que centran su atención.

R. Sí. En ellos desenvuelvo la mayor parte de mi vida profesional. Me preocupan porque en nuestro primer mundo la tasa de natalidad es baja. La pirámide de población está prácticamente invertida. El gran desarrollo al que hemos llegado nos coloca en esta situación.

P. A mayor desarrollo menor natalidad. Parece contradictorio.

R. Es así, por dos fenómenos básicos. De un lado la existencia de anticonceptivos eficaces y sin riesgos, que permiten a la pareja decidir cuándo desean tener hijos o no tenerlos. Y de otro la incorporación de la mujer a la vida laboral competitiva, que le impide en las edades más fértiles abordar la maternidad, mientras se prepara profesionalmente y consigue una economía estable. La mayoría de las mujeres están en situación de ello después de los 30 años, cuando su fertilidad decrece de forma considerable.

P. ¿Me dice que la igualdad laboral va contra la demografía?

R. De alguna manera. Tenga en cuenta que la mujer llega a la vida laboral creada por el hombre, que prácticamente no se ha modificado para adaptarla a la realidad femenina. Los horarios, los sistemas de trabajo, las estructuras empresariales están pensadas para el hombre... Esa es la base real del problema. La mujer tiene que competir y retrasa su opción a tener descendencia.

P. Y cuando se presentan los problemas acuden a ustedes en Zygos.

R. Nuestra función es resolver los problemas de esterilidad, que presentan parejas o mujeres solas, que necesitan de reproducción asistida. Primero realizamos un estudio para conocer las causas del problema y luego empleamos las técnicas más adecuadas para cada caso, ya que somos el único centro de España y Portugal que cuenta con todos los tratamientos de fertilidad, tanto para hombres como para mujeres.

P. ¿Es grande la afluencia de pacientes?

R. Sí. Tenga en cuenta que la especie humana, desde el punto de vista reproductivo, es la menos eficaz de las especies animales. La tasa de fertilidad de una mujer de 25 años está en torno a un 35%, a los 35 sobre un 8% y a los 38 sobre un 2%. Estas tasas conseguimos aumentarlas gracias a los diferentes métodos científicos modernos.

P. ¿En reproducción humana está todo descubierto?

R. En absoluto. Desconocemos muchísimo. Con frecuencia nos encontramos que una fecundación in vitro perfecta en el laboratorio no funciona al trasplantarla a la matriz. Entonces nos preguntamos qué ha sucedido y no siempre tenemos respuestas. Nos queda mucho por investigar aunque en pocas décadas hemos avanzado bastante.

P. Para algunos sectores religiosos están ustedes enmendándole la plana a Dios.

R. En ese terreno hay un poco de desconocimiento porque los centros de reproducción somos los más respetuosos con los embriones. Está todo absolutamente controlado, tanto por las autoridades como por los propios institutos. Sucede que ha sido un salto tan importante, choca tanto con algunas creencias, casi como cuando se difundió que la Tierra era redonda y no era el centro de la Creación, que no consiguen asimilarlo. Desde que nació la primera niña probeta el cambio ha sido impresionante, el ser humano puede gestarse en un laboratorio. Es un choque muy grande, pero no tiene nada que ver con religiones, es más, los fieles debieran pensar que es un paso más para dar gracias a su Dios.

P. ¿Más allá de la fertilización in vitro hay horizonte?

R. Claro, la investigación es constante. Seguramente no hemos hecho más que empezar.

P. ¿Y en Galicia?

R. Aquí estamos al mismo nivel de cualquier otra comunidad.

SU TRABAJO ES FACILITAR LA VIDA

María Graña Barcia nació en Ferrol en el año 1947 y lleva consigo dos tarjetas de visita con multiplicidad de números de teléfonos, a los que siempre debe agregar el del móvil. En una de esas tarjetas acredita su condición de profesora titular de Obstetricia y Ginecología, en la Facultad de Medicina de la Universidad de Santiago de Compostela; en la otra, María Graña aparece como directora de ZYGOS, el Instituto Gallego para el Estudio y Tratamiento de la Reproducción Humana. Es investigadora, licenciada en Matemáticas y doctora en Medicina y Cirugía, además de especialista en infinidad de ramas, que desvelan su enorme interés y curiosidad por la vida.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 2 de septiembre de 2007

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