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Polonia advierte que no aplicará la Carta de Derechos Fundamentales de la UE

La conferencia para redactar el nuevo Tratado arranca plagada de incertidumbres

Polonia lanzó ayer de nuevo serias sombras sobre su apoyo al nuevo Tratado de la Unión. En la primera sesión de la Conferencia Intergubernamental (CIG) en Bruselas, que deberá redactar los nuevos textos constitutivos de la Unión, la delegación polaca fue la única que intervino para "pedir clarificaciones" y para advertir que posiblemente no asumirá la Carta de Derechos Fundamentales. La presidencia portuguesa presentó ayer su primer borrador que modifica los dos textos básicos de la UE: el Tratado de la Unión Europea y el Tratado que rige la Comunidad Europea.

La ministra de Exteriores de Polonia, Anna Fotyga, expresó la posibilidad de que Varsovia al final pida quedarse fuera, igual que el Reino Unido, de la Carta de Derechos Fundamentales. La Carta, que tendrá carácter vinculante para todos los Estados miembros, es un compendio de derechos humanos, políticos y sociales de los europeos.

En la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del pasado junio, los líderes polacos, los gemelos Lech y Jaroslaw Kaczynski, presidente y primer ministro respectivamente, ya lograron incluir una declaración unilateral que establecía que "la Carta no afecta en modo alguno al derecho de los Estados miembros a legislar en el ámbito de la moral pública, el derecho de familia, así como de la protección de la dignidad humana y el respeto de la integridad física y moral humana".

Esta declaración unilateral permitiría a las autoridades polacas establecer prohibiciones a los homosexuales y transexuales para que ocuparan puestos en la función pública, según fuentes diplomáticas. Fotyga pidió también clarificaciones sobre el sistema de votos en el Consejo y su interpretación sobre su capacidad de bloqueo.

El presidente Lech Kaczynski, que asistió a la cumbre en contacto telefónico permanente con su hermano, Jaroslaw, aseguró en la madrugada en la que se alcanzó el acuerdo que la capacidad de bloqueo de las decisiones, si conseguía un número de votos determinado, podía mantenerse durante dos años. Esta interpretación fue siempre rechazada por el resto de países por ser técnicamente imposible, según fuentes jurídicas. Las mismas fuentes señalan, sin embargo, que esta fórmula fue la que permitió cerrar el acuerdo, aunque ha sido desde su inicio una fuente de permanente confusión, como ayer puso de relieve la ministra.

El socialista Enrique Barón, que junto al conservador Elmar Brok y el liberal Andrew Duff, representa al Parlamento Europeo en la CIG, manifestó ayer sus dudas sobre la posibilidad por parte de los hermanos Kaczynski de mantener estas posiciones durante mucho tiempo, "porque tienen que enfrentarse a una opinión pública que es cada vez más europeísta".

El ministro de Exteriores de Portugal, Luis Amado, señaló que en principio existe "la necesidad de clarificar estos aspectos técnicos y ya se verá después si hay un problema político". Amado se mostró, no obstante, "muy optimista" sobre la posición polaca, que calificó de "constructiva y positiva".

El ministro español de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, manifestó su satisfacción ante el borrador de Tratado presentado por la presidencia portuguesa. "Las primeras lecturas son satisfactorias, pues cumplen con todos los puntos esenciales que habíamos defendido durante las negociaciones", manifestó.

El presidente del Ejecutivo Comunitario, José Manuel Durão Barroso, aseguró que el nuevo Tratado "es único en la historia porque por primera vez se conoce el destino final". Destacó los avances "en democracia, transparencia, responsabilidad, eficiencia y coherencia" que aportaba.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de julio de 2007