Impulso para investigar la 'otra malaria' que afecta a 80 millones de personas

El centro que dirige Pedro Alonso estudiará la infección causada por un parásito distinto

Hasta el momento, los esfuerzos para investigar la malaria se han centrado en el estudio de uno de los parásitos que la causan, el Plasmodium falciparum. Es el que causa más casos de malaria, afectando a 500 millones de enfermos, de los que mueren entre dos y tres millones al año. Sin embargo, hay otro tipo de malaria que ha sido olvidada, la causada por otro parásito, el Plasmodium vivax, aunque afecta a unos 80 millones de enfermos. "Es la huérfana de las huérfanas", afirma Pedro Alonso, director del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona (Cresib). "Habría que cambiarle el nombre, porque si se llamase de otra manera estaría en primera línea de la investigación mundial".

Las zonas más afectadas son América Latina, Asia, Oriente Próximo y el Pacífico Occidental

Para sacar del olvido a esta enfermedad con tan alta morbilidad, Alonso acaba de fichar al investigador Hernando del Portillo, uno de los pocos en el mundo que investiga este tipo de malaria y que ha venido de la Universidad de São Paulo para liderar desde este centro de Barcelona, ubicado en el hospital Clínico, un nuevo grupo de investigación internacional, auspiciado por la OMS y en el que participan otros tres centros, en Papúa Nueva Guinea, Nueva Delhi y Cali.

Las zonas del mundo más afectadas por el Plasmodium vivax son América Latina, Asia, Oriente Próximo y el Pacífico Occidental. En África afecta a muy pocas personas. Aunque hasta ahora no se había considerado mortal, ya se han empezado a reportar defunciones debidas a este parásito. "Podría deberse a que hasta ahora no se había diferenciado de la malaria causada por Plasmodium falciparum, o a que está cambiando su virulencia", explica Alonso.

Las investigaciones del Cresib se van a dedicar a conocer mejor los mecanismos de la enfermedad: "Entre un parásito y otro existen muchas diferencias biológicas, aunque los síntomas sean los mismos", explica Portillo. El Plasmodium vivax se esconde en el hígado, y puede quedar dormido, en estado latente, durante un tiempo. Además, es mucho más esquivo y está demostrado que está empezando a generar resistencias al tratamiento. "Hasta ahora, el tratamiento con cloroquinina daba resultados, pero se han detectado varios países donde ya no", explica Portillo, que ha anunciado que el próximo mes aparecerá publicado en el mapa genético de este parásito. Su equipo comparará las bases genéticas del parásito en personas fallecidas a causa de la enfermedad, con las bases de parásitos que afectan a personas supervivientes, para así ver si existe algún tipo de mutación que pueda determinar que sea mortal.

En cuanto a la posibilidad de tener una vacuna para evitar la malaria transmitida por el Plasmodium vivax, todavía es necesario conocer mejor los mecanismos de la enfermedad, aunque Alonso avanzó que en un futuro se deberá pensar en una vacuna combinada: "Una vacuna para África tan sólo debe atacar al Plasmodium falciparum. Sin embargo, una vacuna que sirva para los otros continentes afectados por la malaria deberá incluir los dos". El Cresib, que cuenta con financiación de la Generalitat de Catalunya, ha podido arrancar esta nueva línea de investigación gracias a una aportación de 4,3 millones de euros de la fundación privada Celex para cuatro años. Alonso ha lamentado la falta de interés de la industria farmacéutica por estas enfermedades que azotan a los países pobres, y ha recordado que "el 90% de las enfermedades mundiales atraen tan sólo el 10% de los recursos en investigación".

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