El Papa llama al diálogo con el Gobierno chino

Benedicto XVI, en una carta a los fieles, no rehúye las críticas a la falta de libertad religiosa

El Papa tendió ayer una rama de olivo al Gobierno chino. Dijo que espera normalizar las relaciones diplomáticas, rotas en 1951. En una extensa carta dirigida a los fieles chinos, Benedicto XVI alterna las llamadas al diálogo con críticas a Pekín. "La Santa Sede sigue abierta a las negociaciones, tan necesarias para superar las dificultades", aunque admite que necesitarán "tiempo y buena voluntad por ambas partes". Al tiempo que acusa a Pekín de no respetar la libertad religiosa y de sofocar a la Iglesia.

Los católicos chinos están divididos entre los que siguen a la Iglesia oficial y patriótica, bajo la autoridad del Partido Comunista (cinco millones) y los partidarios de la Iglesia católica de Roma (10 millones). Éstos se ven obligados a celebrar los ritos en la clandestinidad.

El Ejecutivo del presidente Hu Jintao exige que el Vaticano rompa relaciones con Taiwan, que considera parte de su territorio. La segunda condición es que Roma no interfiera en sus asuntos internos; es decir, que renuncie a nombrar a los obispos. La misiva papal deja claro que esta demanda es inaceptable. Según Joseph Zen, obispo de Hong Kong y uno de los hombres claves en la negociación, menos de 10 del centenar de obispos que hay en China continental carecen de la aprobación del Vaticano.

El problema es el temor de las autoridades chinas a que el catolicismo desempeñe un papel político, como ocurrió en Polonia, pero Benedicto XVI asegura que la Iglesia Católica Romana "no tiene la misión de modificar la estructura o la administración del Estado".

Jintao y Hong Kong

Por otra parte, el presidente chino, Hu Jintao, hizo ayer un llamamiento a los ciudadanos de Hong Kong para que defiendan los intereses nacionales y amen a la madre patria. Este mensaje, según dijo a los 500 invitados en la cena organizada en el marco de las celebraciones del décimo aniversario de la devolución del territorio por parte del Reino Unido, debe ser transmitido especialmente a los jóvenes, para "fomentar un fuerte sentido de la identidad nacional, porque representan el porvenir de Hong Kong y, por tanto, de China".

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Desde que el territorio fue devuelto el 1 de julio de 1997, Pekín ha intentado impulsar entre los hongkoneses el sentimiento de pertenencia a la madre patria, para que se consideren chinos no distintos de sus compatriotas en el continente. Según una encuesta de la Universidad de Hong Kong realizada en junio, el 55% de los entrevistados se identificó como "ciudadano de Hong Kong".

Hu Jintao pasa revista a las tropas del Ejército de Liberación del Pueblo durante su visita este fin de semana a Hong Kong.
Hu Jintao pasa revista a las tropas del Ejército de Liberación del Pueblo durante su visita este fin de semana a Hong Kong.ASSOCIATED PRESS

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