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El adiós de Tony Blair

Galgos o podencos

Como a los dos conejos de la fábula de Iriarte, las fauces de Al Qaeda nos devoran mientras discutimos si son galgos o son podencos esos perros que nos persiguen. ¿Los seis soldados españoles han muerto en acto de guerra o en atentado terrorista? ¿Podían los inhibidores de frecuencias impedir el atentado o iba a producirse igualmente por otros medios? Lo único cierto es que quienes conocen la zona atribuyen el ataque a grupos vinculados a Al Qaeda. Y que desde el 11 de septiembre de 2001, momento estelar para Osama bin Laden, Al Qaeda ha hecho una evolución espectacular, con un primer momento de declive por la pérdida del régimen talibán afgano y luego una etapa de expansión y penetración en todo el mundo hasta llegar prácticamente a las puertas de Jerusalén.

Bruce Riedel, uno de los mejores expertos en Al Qaeda de la Brookings Institution, asegura que la organización de Bin Laden ha sufrido algunas derrotas: ha perdido el único Estado que tenía en sus manos, que era el Afganistán de los talibanes; ha sufrido algunas bajas en su cúpula dirigente; y ha fracasado en su intento de derribar los gobiernos de Egipto, Jordania y Arabia Saudí. Pero como contrapartida, ha recuperado una sólida base de actuación en Pakistán, en la zona fronteriza con Afganistán; ha extendido sus tentáculos por todo el mundo islámico, desde el Magreb hasta Bangladesh; ha crecido en Europa, buscando bases de reclutamiento en la inmigración árabe y paquistaní; y ha triunfado en su campaña de propaganda como núcleo de una resistencia islámica mundial, de forma que sus ideas son hoy más atractivas que antes a la hora de reclutar militantes en todo el mundo.

Riedel cuenta todo esto en un artículo en la revista (Al Qaeda Strikes Back, mayo-junio 2007) que contiene observaciones muy inquietantes e incluso proféticas. Señala, por ejemplo, el creciente papel de la comunidad inmigrante paquistaní en la extensión de la red de Al Qaeda en Europa: lo confirman las detenciones de presuntos militantes de Al Qaeda en Barcelona y recientes valoraciones sobre el papel de Cataluña como base para estos grupos yihadistas. Indica con tenebroso acierto la siguiente amenaza: "Las fuerzas de Naciones Unidas estacionadas en Líbano serán fácilmente un objetivo, pues los yihadistas las consideran un ejército de cruzados más en el mundo islámico". Pero también en Gaza, cuando todavía no había empezado la guerra civil: "Gaza es otro candidato primordial: está dividida entre Hamas y Fatah, y hay evidencias de que un pequeño aparato de Al Qaeda se está ya formando".

La organización de Bin Laden intenta ahora apropiarse de Hamastán, la franja de Gaza gobernada por Hamas, que recibió la reprimenda de Al Qaeda por sus pretensiones electorales y de Gobierno y su máximo apoyo y sus felicitaciones por su victoria sobre Fatah. También ha penetrado en los campos palestinos del Líbano, a través del grupo Fatah el Islam, probablemente autor de los atentados contra los soldados españoles. Hay dos grandes novedades en todo ello. Al Qaeda está ya en las fronteras de Israel y se presenta encuadrada en guerrillas enfrentadas abiertamente con un ejército, tal como ha sucedido en los campos palestinos de Líbano.

Lo más preocupantes de los progresos de este nuevo terrorismo son las reacciones estrábicas que provoca, quizás su arma más peligrosa, pues confunde a sus enemigos y les lleva a incurrir en los mayores errores. ¿Por qué Bush mira a Sadam Husein cuando Bin Laden ataca a Estados Unidos? ¿Por qué Aznar no puede quitar los ojos de ETA cuando el yihadismo golpea en España? Es más que dudoso que quienes hasta ahora se han equivocado con incansable insistencia empiecen de pronto a acertar por la mera designación como enviado del Cuarteto de un jubilado prematuro, brillante y apasionado, como Blair. Tendrá enfrente a Al Qaeda y será muy difícil que responda a su reto quitándole ahora todas las armas que él y sus amigos le han ido regalando desde el 11-S.

http://blogs.elpais.com/lluis_bassets/

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 28 de junio de 2007