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ETA exigió un "acuerdo político" a Zapatero para "reactivar" la tregua tras la bomba de la T-4

La banda terrorista remitió en febrero una carta al presidente en la que obviaba el atentado cometido el 30 de diciembre

La ruptura de la tregua de ETA, materializada en diciembre pasado y oficializada con el comunicado del pasado 5 de junio, sigue dominando el debate político. El diario Gara reprodujo ayer la carta que la banda remitió al jefe del Gobierno en febrero pasado, dos meses después del atentado contra la T-4 de Barajas, en la que exigía un "acuerdo político" para "reactivar" la tregua. Rodríguez Zapatero eludió ayer comentar estas noticias, aunque reconoció haber abordado el problema de ETA con sus homólogos británico, Tony Blair, y portugués, José Sócrates. El presidente del PP, Mariano Rajoy, recuperó la crítica a la política antiterrorista del Gobierno para exigir a Zapatero "claridad ante los españoles".

En febrero pasado, casi dos meses después del atentado contra el aparcamiento de la T-4 del aeropuerto de Barajas (Madrid), ETA remitió una carta al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en la que calificaba de "profundo error" su decisión de dar "por finalizado el proceso" y planteaba su oferta para "reactivar y hacer avanzar el proceso".

La misiva, que reprodujo ayer el diario Gara, próximo a la banda terrorista, no hacía alusión alguna a la bomba que mató a dos ciudadanos ecuatorianos el 30 de diciembre de 2006, mientras que trasladaba al Ejecutivo la responsabilidad de haber violado supuestos acuerdos con la banda.

El presidente abordó con Blair y el primer ministro portugués la ruptura del alto el fuego

Rubalcaba asegura que los etarras fugados en Ayamonte no tenían "objetivos concretos"

El núcleo de la carta radica en que condicionaba "el desbloqueo de la situación actual [...] y la posibilidad de emprender una nueva dinámica" a la aceptación de que los puntos centrales de su propuesta fueran "recogidos en un acuerdo político entre los partidos vascos que garantice la superación del conflicto, en el marco de las conversaciones políticas iniciadas y en los foros constituidos al efecto". Lejos de separar la negociación política de la técnica y reservar la primera a los partidos, la organización terrorista condicionaba el fututo de la tregua -cuya ruptura unilateral obviaba- a que éstos asumieran sus tesis.

Además de reproducir la carta, Gara aseguró ayer que un representante del Gobierno se reunió con interlocutores de ETA en marzo pasado, en un encuentro preparatorio del último y fracasado encuentro, ya en mayo.

José Luis Rodríguez Zapatero se negó a comentar en Bruselas estas informaciones. En la rueda de prensa posterior al Consejo Europeo, aseguró que estas noticias son "especulaciones que responden a una propaganda muy evidente", más aún cuando proceden "de un periódico muy determinado", en alusión a Gara.

Zapatero sí confirmó que había abordado la ruptura de la tregua de ETA con el primer ministro británico, Tony Blair, con quien dijo haber comentado en múltiples ocasiones el problema del terrorismo. "Siempre las cosas que me ha trasladado han sido muy útiles y se lo agradezco, siempre ha estado dispuesto a colaborar", dijo, sin entrar en detalles.

Con el primer ministro portugués, José Sócrates, comentó el hallazgo de un coche con 130 kilos de explosivo en Ayamonte (Huelva), muy cerca de la frontera hispano-lusa. Preguntado por la posibilidad de que la banda tenga una base operativa en el país vecino se remitió a la información del Ministerio del Interior.

Desde Dakar (Senegal), el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba se limitó a señalar que el comando de ETA que se dio a la fuga "no tenía objetivos concretos establecidos" y que el coche "no tenía muchos kilómetros hechos", por lo que no fue utilizado para acudir a Francia a por los explosivos y cruzar la Península con ellos. Rubalcaba insistió en que el dispositivo policial provocó que los etarras huyeran precipitadamente y "abandonaran todo lo que llevaban".

Por su parte, el presidente del PP, Mariano Rajoy, retomó ayer su discurso más duro contra la política antiterrorista del Gobierno, que en la última semana había delegado en Ángel Acebes y Eduardo Zaplana, y pidió explicaciones a Zapatero por las informaciones de Gara. El líder de la oposición alegó que "el oscurantismo y el continuo cambio de opinión sólo sirven para desconcertar a los ciudadanos" y que las noticias difundidas por el diario próximo a ETA "generan mucha inquietud, desazón y dudas en el conjunto de los españoles".

Rajoy, que participó en Guadalajara en una reunión de la dirección regional de su partido, dijo que mantiene su apoyo al Gobierno para derrotar a ETA, pero no para negociar. No puso ninguna condición expresa para su apoyo, pero exigió a Zapatero el compromiso de que "nunca más habrá una negociación con una organización terrorista".

En el mismo tono de dureza, reprochó al jefe del Gobierno que hable de este tema con el primer ministro británico y no lo explique a la opinión pública. "Si estas cosas las habla con el señor Blair, debe hablarlas también con el conjunto de los españoles. Espero que así sea, porque si alguna obligación tiene un Gobierno es la de ser claro y entendible, decir lo que va a hacer y generar credibilidad y confianza. Al final", concluyó, "se ha roto una negociación, y los resultados no son buenos. Es el momento de la claridad ante los españoles".

También reprochó a Zapatero que no aprovechara la Cumbre Europea para reclamar una declaración de solidaridad con España ante la amenaza de ETA. El hecho de que se pactara un texto sobre Irlanda del Norte hace más evidente, en su opinión, la ausencia de una declaración de apoyo frente a la banda terrorista vasca.

En sentido contrario, Joseba Permach, dirigente de la ilegalizada Batasuna, replicó a Zapatero que no es Gara sino él quien incurre en la "verdadera propaganda" por haber presentado, ante la tregua de ETA, "propuestas huecas, sin contenido, que no iban a la raíz del conflicto, para mantener el marco [constitucional] y, en definitiva, alargar el conflicto".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 24 de junio de 2007