Entrevista:BERNARD WEBER | Promotor de las nuevas siete maravillas del mundo

"No soy un loco millonario"

Bernard Weber (Ginebra, 1952) aparece en el hall del Ritz hecho un pincel, con un traje crudo digno de Tom Wolfe y el porte del duque de Luxemburgo: espigado, con ojos pequeños y vivos. Es el hombre tras la famosa elección de las nuevas siete maravillas del mundo, que ha recibido 45 millones de votos. En la solapa luce un pin promocionando su fundación: New 7 Wonders (www.new7wonders.com). Cree a pie juntillas en su proyecto, "la primera votación global de la historia".

Weber viajó a Madrid acompañando a su madre, la coleccionista Heidi Weber, que vino a inaugurar en el Museo Reina Sofía la exposición Le Corbusier: museo y colección Heidi Weber. A sus 55 años, su hijo escala, hace senderismo, pilota aviones y, en el último año, ha visitado los 21 países con candidato a maravilla del mundo. De todo lo que se ha dicho de él, lo que más le duele es que se le trate de millonario. Weber quiere poner los puntos sobre las íes. Antes de que le pregunten, dispara: "Lo fácil es decir que soy un millonario loco. Pero yo no creo en acumular. El dinero es como el petróleo: sirve para hacer que sucedan cosas fantásticas, no para guardarlo".

"Nuestra 'web' recibe medio millón de visitas al día, es la que más rápido crece"
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Pregunta. Planteémoslo de otra forma: ¿se puede permitir vivir cómodamente sin tener que trabajar?

Respuesta. Sí. Pero si mi objetivo fuera hacerme millonario no estaría dedicándome a esto.

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P. Empecemos por el principio. ¿Dónde creció?

R. Mis padres se separaron cuando era niño y me crió mi abuela. Vivíamos en una casa sin agua corriente ni calefacción y el baño estaba fuera, en la calle. Una naranja, para mí, era un regalo de Navidad. El dilema de los niños de hoy en día consiste en elegir entre varias opciones. Nosotros no teníamos elecciones, sino deseos. Y los deseos inspiran, despiertan la curiosidad.

P. Suiza es un país pequeño.

R. De niño eso me deprimía. Pero sucedió algo positivo: al estar rodeado de montañas sentía mucha curiosidad por saber qué habría detrás. Ése es el origen de mi interés por descubrir el mundo, otras culturas...

P. Ha tenido una vida intensa. Estudió cine y fue ayudante de Fellini.

R. Sí, él siempre me dijo: "No vas a aprender mucho pegado a mí. Sólo se aprende haciéndolo uno mismo". Dirigí una película, Hotel Locarno, que recibió varios premios.

P. Su otra gran pasión son los aviones.

R. Era otro de mis sueños de infancia: ser piloto. Pensé que nunca podría cumplirlo, que era algo que sólo podían permitirse los millonarios. Pero compré mi avión por 5.000 euros en una subasta.

P. Tiene teorías muy curiosas sobre la vida.

R. Creo en cultivar la suerte. Todos tenemos un porcentaje de buena suerte, pero hay que generarla. Y mi forma de hacerlo es compartiendo mi pasión, tenga la forma que tenga. También creo importante ser persistente.

P. Su iniciativa para elegir las nuevas siete maravillas del mundo ha recibido 45 millones de votos. ¿Sorprendido por el éxito?

R. No. Sabía que si la idea funcionaba, este proyecto absorbería mi vida. Y así ha sido. Pero eso me mantiene en forma. He conocido a muchísima gente. No puedo pedir más.

P. ¿Qué le diría a quien opina que su propuesta es una excentricidad?

R. Que mi proyecto es una aventura, no un capricho. Implica mucho tiempo, sacrificio y energía.

P. Queda un mes para la final. ¿Cuál es el flujo diario de votos?

R. Se ha vuelto enorme. Recibimos más de medio millón de visitas al día. Somos la web que más rápidamente está creciendo del mundo. Tenemos más tráfico que la de la FIFA, la de las Naciones Unidas y 10 veces más que la Unesco.

P. En el último año ha visitado 21 países. Ha dado, prácticamente, la vuelta al mundo.

R. Ha sido maravilloso. Y me gustaría que quedara claro que, aunque mis gastos estaban cubiertos, no he cobrado nada.

P. ¿Qué espera conseguir?

R. Por primera vez en la historia del hombre estamos creando una memoria global. Se van a elegir siete lugares que todo el mundo recordará. Y espero que se conviertan en símbolos de la unidad global y de la diversidad cultural.

P. Hay gente que no es muy entusiasta de su idea. La consideran algo comercial.

R. Esta campaña no es una campaña científica. No se trata de elegir un comité ejecutivo que vaya a tener influencia sobre el curso de la historia. Lo más importante es que estamos llegando a gente que normalmente no tiene ningún interés por la cultura.

P. Quiere mandar al espacio una maqueta en tres dimensiones de las siete maravillas que salgan elegidas.

R. ¿Cree que los romanos pensaron alguna vez que alguien encontraría sus monumentos bajo tierra? Puede que dentro de 2.000 años vengan seres de otros planetas y encuentren este CD que les cuente la historia de la Tierra.

P. Los egipcios parecen muy enfadados con su votación.

R. Es absurdo. Todo empezó porque la prensa egipcia publicó la lista de los 21 candidatos, que nosotros facilitamos en orden alfabético. Y las pirámides figuraban en el puesto 18. Les dio miedo que no fuesen a alcanzar el top 7. Durante mi gira fue el único país donde nos trataron mal. Nos prohibieron dar una rueda de prensa, nos pusieron 16 policías de escolta, cercaron nuestro hotel...

P. ¿Y cómo le ha ido en España?

R. Los españoles han sido muy entusiastas. Ha votado el presidente del Gobierno, el Rey, se ha organizado una cadena humana para abrazar a la Alhambra... Pero los españoles deben votar más. Sólo queda un mes para la final.

P. Se puede votar gratuitamente por Internet, pero usar los votos por SMS recuerda a ciertos programas de televisión.

R. Bueno, ¿por qué no generar dinero con la cultura? El dinero no es malo en sí, sino cuando se usa con fines especulativos.

P. ¿Y cuánto dinero han ingresado?

R. De momento no hemos recibido nada. Estas cosas van despacio. De todos modos nosotros sólo recibimos entre el 12% y el 25% de los beneficios. El resto es para las compañías de teléfonos, los proveedores, etcétera...

P. ¿Y cómo se le ocurrió la idea?

R. Yo no la tuve. Estaba ahí para quien quisiera verla.

Bernard Weber, en los jardines del hotel Ritz, en Madrid.
Bernard Weber, en los jardines del hotel Ritz, en Madrid.BERNARDO PÉREZ

La Alhambra se aleja del sueño de ser elegida una de las nuevas maravillas

El próximo 7 de julio, en el Estadio da Luz de Lisboa, se desvelará el nombre de los monumentos elegidos por esta peculiar votación global como las nuevas siete maravillas del mundo. Será una gala en toda regla, "un híbrido entre una ceremonia de los juegos Olímpicos y la gala de los Oscar", según el propio Bernard Weber. Lo presentará el actor Ben Kingsley, y participarán, entre otros, José Carreras, Joaquín Cortés Neil Armstrong y Cristiano Ronaldo. Mucho tienen que cambiar las cosas para que la Alhambra se haga un hueco entre los siete elegidos. Ayer, la organización publicó el último ranking. Entre los primeros diez candidatos figuran, por orden alfabético, el Acrópolis, las pirámides mexicanas de Chichén Itzá, el Coliseo de Roma, la Torre Eiffel, la Gran Muralla China, Machu Picchu, Petra, en Jordania, la estatua del Cristo Redentor de Río de Janeiro, las estatuas de Pascua y el Taj Majal.

Sobre la firma

Carmen Pérez-Lanzac

Redactora. Coordina las entrevistas y las prepublicaciones del suplemento 'Ideas', EL PAÍS. Antes ha cubierto temas sociales y entrevistado a personalidades de la cultura. Es licenciada en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid y Máster de Periodismo de El País. German Marshall Fellow.

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