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Las relaciones de España con EE UU y Cuba

España apuesta por el diálogo con Cuba pese a las críticas de EE UU

Disidentes moderados lamentan los reproches a las conversaciones sobre derechos humanos

España seguirá apostando por el diálogo con Cuba sobre derechos humanos pese a las recientes críticas del Gobierno norteamericano. El primer día de conversaciones entre las delegaciones de España y Cuba sobre ese asunto duró 11 horas, todo un récord para un diálogo de este tipo, en el que las diferencias pesan más que las convergencias, si las hay. Las conversaciones continuaron ayer, en la segunda y última jornada, en un clima de máxima discreción.

Estados Unidos es contrario a la política de acercamiento a Cuba que promueve el Gobierno español. La jefa de la diplomacia norteamericana, Condoleezza Rice, lo dijo claramente en vísperas de su viaje a España: "No veo cómo se puede avanzar en ese camino simplemente negociando con el actual régimen". Las declaraciones de Rice fueron criticadas ayer por disidentes moderados como el socialdemócrata Cuesta Morúa: "Hay que dar una oportunidad al diálogo. Tan importante como la liberación de los presos políticos es el establecimiento de cauces de diálogo formal para abordar la situación de los derechos humanos". Según este opositor, las palabras de Rice, cuando España intenta la vía del diálogo para conseguir progresos en lo relativo a los derechos humanos, son "inoportunas", además de "estar demostrado que la vía de la confrontación no ha dado ningún resultado".

Las declaraciones de la secretaria de Estado se producen cuando en la isla se celebra un encuentro empresarial cubano-estadounidense, al que asisten 265 empresarios norteamericanos en representación de 114 compañías de 25 Estados de EE UU. Cinco congresistas norteamericanos, demócratas y republicanos, participan en el encuentro, y el martes se entrevistaron con Ricardo Alarcón, miembro del Buró Político del Partido Comunista y presidente del Parlamento cubano. En declaraciones a la prensa, la jefa de la delegación, Rosa De Lauro, quien preside la subcomisión de Agricultura del Comité de Apropiaciones del Congreso estadounidense, se pronunció por "levantar el embargo y abrir el intercambio comercial entre Cuba y EE UU". En 2001, Washington autorizó la venta de alimentos a Cuba y desde entonces las compras de la isla han alcanzado los 2.350 millones de dólares, convirtiéndose EE UU en el primer suministrador de alimentos de la isla. Ayer, los empresarios norteamericanos se disponían a cerrar contratos con Cuba por valor de 150 millones de dólares.

Una de las críticas principales de EE UU al Gobierno español es que durante su viaje a la isla, en abril, el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, no se reunió con representantes de la disidencia. De este hecho, Washington, el PP y los sectores más duros de la disidencia infieren que el Gabinete de Rodríguez Zapatero "ha dejado tirada" a la oposición. Las autoridades españolas lo niegan rotundamente y aseguran que los contactos con la disidencia se han mantenido durante todo este tiempo y continuarán.

Ayer, el secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Bernardino León, afirmó en respuesta a Rice que "ningún Gobierno español ha prestado tanta atención a la disidencia como el actual". Para la diplomacia española, el establecimiento de un diálogo sobre derechos humanos con Cuba, aunque difícil, es el mejor camino para lograr resultados. Habitualmente éstos se miden en términos de liberaciones de presos políticos, un tema clave para España en las conversaciones mantenidas estos días. Fijar la fecha del próximo encuentro será uno de los acuerdos de esta primera ronda. Aunque le moleste a Washington.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 31 de mayo de 2007