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Reportaje:

Plácido Domingo revive su euforia vienesa

El tenor interpreta a Siegmund y Otello en el 40º aniversario de su debú en la capital austriaca

La Ópera de Viena -Staatsoper- dedica hoy un espectáculo sin precedentes para conmemorar los 40 años del debú de Plácido Domingo (Madrid, 1940). El tenor cantará el Siegmund de La valquiria, de Wagner, y el Otello, de Verdi. Entre ambos actos, se proyectarán filmaciones de algunas de sus actuaciones pasadas y toda la función será retransmitida en directo por radio y a una pantalla sobre la plaza Herbert von Karajan, en el flanco derecho del teatro de la ópera.

A Plácido Domingo, lo que le fascina de la capital austriaca es que haya tanta gente que perciba la música como una lengua materna. "En Viena, las familias van a misa con los niños, que crecen con Bach, Mozart y Händel. Conozco a espectadores de más de 30 años que ya venían a verme a los ocho. Tienen la música a mano, y sería bueno que esto sucediera en otros lugares".

"Quiero escribir un libro sin atacar a nadie. Porque si no tienes nada bueno que decir de alguien, no lo digas"

El tenor se dio a conocer en la capital austriaca el 19 de mayo de 1967 al protagonizar Don Carlo, de Verdi. Tenía 26 años y había sido seleccionado mediante una audición rutinaria que le había conseguido Ioan Hollender, entonces agente y hoy director de la Ópera de Viena.

Aunque ya había debutado en la ciudad de México, en Dallas, Nueva York, Tel Aviv y Hamburgo, para el joven Domingo ser aceptado en Viena era colmar un sueño. Recuerda que entró en el escenario con tanto impulso que por poco se cayó en la fosa de la orquesta. Después de la función salió eufórico a la calle y con una botella de champán en la mano trepó al monumento de Goethe creyendo que era Schiller, autor de Don Carlo.

Con motivo de la conmemoración, la Staatsoper ha publicado un libro que relata ésta y otras anécdotas acaecidas en estos 40 años en Viena, donde el cantante ha tenido 189 actuaciones, ha interpretado 29 papeles y ha dirigido la orquesta de la Ópera 32 veces. Inolvidables su Don José en la Carmen producida por el cineasta Franco Zeffirelli bajo la dirección de Carlos Kleiber y su Otello dirigido por Zubin Mehta.

"Si es verdad, como dice la canción, que 20 años no es nada, entonces, 40 son un poquito más, y se pasan tan rápido que no te lo crees". Sonríe Domingo detrás de los bastidores del mítico teatro vienés donde el pasado miércoles dirigió Tosca. "No conozco la pereza. A lo mejor sería fantástico conocerla". El director general de las óperas de Los Ángeles y Washington dice necesitar "al menos tres vidas" para realizar sus sueños, y la vida que tiene se la pasa volando sin descanso entre todas las metrópolis donde hay pasión por la ópera. Siempre con novedades entre manos.

Los días 9 y 12 de agosto interpretará zarzuelas con Rolando Villazón dirigidas por Jesús López Cobos en el Festival de Salzburgo. En Madrid, además de dirigir nueve representaciones de Madame Butterfly, grabará durante este verano un disco de coplas. En Liubiana tiene "ganas de organizar muy pronto un Réquiem, de Verdi", en honor a su difunto amigo, el compositor Carlos Kleiber, sepultado en la capital eslovena.

Con una especial ilusión prepara para septiembre de 2009 el estreno en Los Ángeles de la ópera Il postino que el compositor mexicano Daniel Catán está escribiendo a su medida, basada en la novela de Skármeta. Domingo hará el papel del poeta Pablo Neruda y Roberto Villazón será el cartero. "Quiero que no sea muy intelectual, que la poesía venga muy espontánea. Con duetos y diálogos muy intensos en los que Neruda le enseña al cartero cómo expresarse y a la vez el poeta aprende de la sencillez del joven". Para esta ópera, que será cantada -"seguramente en español"- y tendrá una estructura melódica, el tenor espera conseguir una coproducción con el Teatro Real y quizás con Viena.

Y por si esto fuera poco, el tenor y director de orquesta está escribiendo un libro de unas 250 páginas -"instructivo y al mismo tiempo divertido"-. Su idea es sacar partido de ese mundo que conoce desde todos los ángulos para explicar el funcionamiento de la ópera entre bastidores. Será un libro subjetivo, pero sin chismes: "Quiero escribir un libro interesante sin atacar a nadie. Porque si no tienes nada bueno que decir de alguien, no lo digas".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de mayo de 2007