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Análisis:DVD | QUÉ PEQUEÑO ES EL CINE

Magia y potagia

Qué tienen en común todas las películas del mundo? La magia. El abracadabra cinematográfico se llama suspensión de la incredulidad. Es lo que hace que nos traguemos lo que nos echen y lo disfrutemos. Lo que nos permite asustarnos con fantasmas y creer en superhéroes, enamorarnos del asesino y digerir finales felices. Esta semana de estrenos arranca con magia de chistera y acaba con la ilusión visual de un mundo animado. ¿El truco? Saltar de película en película a través de sus hechiceros.

- 'El ilusionista' (Neil Burger, 2006). A veces se estrenan dos películas muy parecidas al mismo tiempo. Pasó con Valmont y Las amistades peligrosas, y hace no tanto, con dos sobre Truman Capote. El año pasado coincidieron dos de magos que ahora se editan al tiempo en DVD. El truco final (de Christopher Nolan) tiene aspiraciones de blockbuster y narra el duelo épico entre dos magos. El ilusionista es más modesta y compacta. Recrea (rodando en Praga) ese mundo aparte que fue la Viena de 1900, y el duelo es entre lo real y lo que no. La reflexión la da el personaje de Paul Giamatti, que hace de policía cínico: qué impresiona más, ¿la magia o el truco? ¿El "no puede ser" o el "cómo lo ha hecho"?

- 'American splendor' (Shari Springer y Robert Pulcini, 2003). Giamatti, para las masas el de Entre copas, se convierte en Harvey Pekar, guionista de cómics underground y epítome del antihéroe que sigue vivo. Pekar pasó años escribiendo delicadas y ácidas historias sobre su rutina como bedel. Cuando un compañero le pregunta si escribe un cómic autobiográfico para convertirse en superhéroe, Pekar contesta: "La vida cotidiana ya es bastante compleja". Un jefe injusto te jode la vida mucho más que un archivillano, superar un cáncer es mayor batalla que salvar Metrópolis. La película salta de la ficción al documental y a la animación sin más criterio que sus propias necesidades. Pocos productores se atreverían a dar tanta cuerda a dos novatos. Gracias a Dios, existe Ted Hope, y gracias a su fe, al final, la peli ganó en Sundance.

- 'The devil and Daniel Johnston' (Jeff Feuerzeig, 2005). Ted Hope también se tiró a la piscina con este proyecto (y volvió a triunfar en Sundance). El documental narra la vida del cantautor de culto Daniel Johnston, marcada por la creatividad tanto como por la locura. Pero no espere la locura salvaje y glamurosa de la estrella de rock, sino la enfermedad devastadora de un hombre roto. La película no pierde la ternura ni el sentido del humor, pero se permite ser incómoda. Estremece el agobio y la cara de circunstancias de los admiradores famosos de Johnston cuando se enfrentan a un mito que vive mucho más allá de todo protocolo. Matt Groening (creador de Los Simpson) sale horrorizado del camerino tras conocerlo.

- 'Hair High' (Bill Plympton, 2004). Groening pone voz a uno de los personajes de Hair High, un ejercicio de animación excéntrica que el propio Plympton define como "una mezcla entre Carrie y Rebelde sin causa". Macarra, irreverente y surrealista, la obra de Plympton (que rechazó hacer Aladino para Disney porque querían sus derechos de autor) se enmarca dentro de la colección Maestros de la Animación, que incluye a Zeman o Svankmajer. Gente que no necesita los trucos fotorrealistas de Silicon Valley para provocar el pasmo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 18 de mayo de 2007