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David Bowie proclama su pasión por el cine español

Una de las pasiones más recientes del ecléctico David Bowie es el cine en español. Y de ella se están beneficiando los cinéfilos neoyorquinos desde el pasado 9 y hasta el 19 de mayo. El espíritu de la colmena, de Víctor Erice; Los amantes del círculo polar, de Julio Medem, o Memorias del subdesarrollo, de Tomás Gutiérrez Alea, son tres de las 10 películas que el músico neoyorquino ha programado para el High Line Festival, un nuevo festival multidisciplinar -abarca todas las artes- en el que Bowie ejerce como comisario.

El festival ayudará a financiar la construcción de un nuevo parque sobre las vías de un ferrocarril de mercancías que recorría 20 calles al oeste de la ciudad, abandonadas en los ochenta.

"Mucho antes de que películas como Y tu mamá también o Amores perros arrasaran en las taquillas estadounidenses, Bowie ya había empezado a interesarse por el cine en español. Y en el momento que le han dado carta blanca para programar un festival en el que habrá música, teatro, cabaré, comedia y cine, ha optado por centrar su selección fílmica en películas latinoamericanas y españolas que abarcan los cien años de historia del celuloide y todo tipo de estilos, desde el cine mudo a lo más experimental", explicó a este diario Carlos A. Gutiérrez, director de la serie Cinema Tropical, que cada semana lleva hasta la Gran Manzana alguna joya del cine en español, y que ha ayudado a Bowie con la selección.

Entre las películas escogidas por quien ejerció musicalmente de Duque Blanco, de Ziggy Stardust y de Aladdin Sane, hay rarezas como Robinson Crusoe, de Luis Buñuel; filmes recientes, como Machuca, del chileno Andres Wood, o joyas olvidadas, como El automóvil gris, un filme mudo de 1919 del mexicano Enrique Rosas Priego que fue un gran éxito de su época y que en Nueva York será exhibido con música en directo y con el apoyo de un grupo teatral que se ocupará de ponerle voz. "Es una selección que podría llamarse: 'Cien años de mira lo que me he encontrado", ha dicho el mediáticamente huidizo Bowie.

El artista, quien pese a sus 60 años sigue siendo uno de los gurús de la cultura estadounidense, capaz de transformar en oro todo lo que toca, ha aprovechado la oportunidad que le han ofrecido David Binder y Josh Wood, los dos productores del festival, para llevar hasta Nueva York todo lo que le gusta. Desde la banda canadiense Arcade Fire, a cuyo éxito contribuyó decisivamente gracias al entusiasmo con el que habló de ellos tras descubrirlos hace dos años, hasta el oscuro Daniel Johnston, uno de los músicos de culto de las últimas dos décadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de mayo de 2007