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Reportaje:

La Gran Manzana se vuelve 'verde'

El alcalde de Nueva York propone plantar un millón de árboles y establecer un impuesto para entrar en coche en Manhattan

Un millón de personas más vivirán en Nueva York en dos décadas. Esta explosión demográfica, que colocará a la ciudad de los rascacielos por encima de los nueve millones de habitantes, tendrá un claro impacto en el medio ambiente urbano. Para contenerlo, su alcalde, Michael Bloomberg, ha presentado un plan con 127 medidas, entre las que destacan dos: plantar un millón de árboles y el establecimiento de un impuesto de congestión para los vehículos que circulen por Manhattan.

La agenda verde de Bloomberg se ha preparado durante más de un año y tiene como horizonte el año 2030. Y un objetivo: reducir en un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero. "Con los retos que tiene ante sí la ciudad en las próximas décadas, he querido proponer algo poco ortodoxo, algo inusual", dijo el político y magnate neoyorquino en la presentación de su plan, coincidiendo con la celebración del Día de la Tierra. Retos que, según él, deben afrontarse desde ya, "no mañana, ni en el futuro". Michael Bloomberg es de los que coge el metro para ir al trabajo.

Hasta ahora, el alcalde republicano había planteado reservas al sistema de regulación del tráfico lanzado por otras grandes ciudades, como Londres o Singapur, porque decía que afectaría a la economía de la ciudad. Eso era antes de presentarse a la reelección. Su plan por una ciudad más ecológica contempla, sin embargo, el cobro de ocho dólares al día a cada coche (21 dólares para los camiones) que entre a Manhattan por debajo de la calle 86, a media altura del Central Park, hasta el distrito financiero, la zona con mayor volumen de tráfico.

Se pretende reducir así el tráfico en un 12%. Se trata, en todo caso, de un proyecto piloto que operará durante tres años y que está lleno de excepciones. El impuesto se cobrará los días laborables entre las seis de la mañana y las seis de la tarde. Los miles de taxis amarillos que llenan las calles de la ciudad estarán exentos, así como los autobuses y los vehículos para discapacitados. Los coches que utilicen la ronda de circunvalación de la isla -West Side Highway y FDR Drive- tampoco tendrán que pagar, y estarán exentos los conductores que ya paguen los peajes que se aplican en túneles y puentes de acceso a la isla.

La visión ecologista de Bloomberg choca con algunos detractores, como el demócrata David Weprin, que considera que este impuesto penaliza a quienes residen fuera de Manhattan, que ya tienen complicado acceder al transporte público y dependen del coche para ir al trabajo. El proyecto del alcalde debe contar ahora con el respaldo del consejo municipal y tiene que ser autorizado por el Estado de Nueva York. Desde la oficina del gobernador, Eliot Spitzer, se limitan a decir que estudiarán el plan con detalle.

A este impuesto se le suman otras medidas menos controvertidas, como la plantación de árboles, hasta sumar un millón para el año 2017. También se quiere cobrar 2,5 dólares en el recibo mensual de la luz para crear un fondo para la eficiencia energética. En cuanto a la vivienda, el alcalde propone concentrar las nuevas construcciones cerca de las bocas de metro, para que los residentes tengan a mano el transporte público. Además, quiere ampliar el servicio de transbordador desde la isla de Manhattan al resto de los barrios de la ciudad y completar el proyecto de carril bici.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de abril de 2007