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Reportaje:

Cineastas de arena

El Festival de Cine del Sáhara cierra un ciclo de talleres, películas y denuncia en el desierto

Aduaa, musauirin, ¡bidaya!" Los clásicos "luces, cámaras, ¡acción!" suenan por primera vez en el campamento de refugiados saharauis de Dajla, al sur de Argelia. Conocido como "el desierto de desiertos", en este espacio sólo hay tierra y piedras. Allí sobreviven 27.000 de los 200.000 apátridas, después de 31 años de destierro.

La pequeña Knam, de 10 años, ha cambiado durante unos días su rutina de tormentas de arena por el rodaje de su primer corto de animación, inspirado en un chiste del desierto: "Van un camello y una hormiga al cine. La hormiga se sienta delante y pregunta, ¿molesto?". Ríe a carcajadas mientras Nuria Coco, una de las monitoras que dirige el taller audiovisual, explica los secretos de la animación. Pertenece a la asociación madrileña La Claqueta, cuyo objetivo es educar a los más pequeños en el mundo de la imagen. "El taller consiste en enseñarles a escribir un guión, crear el decorado con arena y telas pegadas en cartulina, y los personajes con plastilina. Después les mostramos cómo manejar la cámara para hacer fotos de cada movimiento para lo que luego será el cortometraje", aclara entre las cuatro paredes de adobe convertidas en estudio de grabación. A su alrededor, los niños bromean y cambian la postura de los muñecos para fotografiar las secuencias.

Fátima tiene 11 años y cuenta que le gustaría dedicarse al cine. O por lo menos, grabar una película de animación como la que vio bajo las estrellas, Azur y Asmar, de Michel Ocelot. El Festival de Cine del Sáhara (Fisahara), que se celebra una vez al año en los campamentos saharauis, hace posible el milagro de llevar películas a los desterrados. Varias tablas de madera pintadas de blanco y apoyadas en un camión sirven de pantalla. En la última edición del Fisahara, Azur y Asmar resultó premiada por el pueblo saharaui, y como reconocimiento será proyectada el próximo domingo a las 12 de la mañana en el Cine Palafox de Madrid.

Al otro lado del Mediterráneo, la ministra de Cultura saharaui, Marian Salek, confiesa un sueño: "Nos gustaría que algún día se puedan proyectar películas escritas y dirigidas por saharauis, pero no en estos campamentos, sino en el Sáhara libre". Los talleres audiovisuales -que incluyen cine de ficción y radio- también sirven de intercambio con los profesionales saharauis, en una tierra donde sólo el 10% de la población es analfabeta. "Esperamos crear en un futuro una escuela cinematográfica, en cuanto tengamos suficientes medios. Por ahora, nos esforzamos en sacar adelante la Radio Televisión Saharaui, que comenzó a emitir hace un año con un alcance de 70 kilómetros. Todavía no llega a todos los campamentos", afirma Salek.

Hablar de cine o televisión en pleno desierto, donde incluso las cabras sufren raquitismo y parálisis por la malnutrición, demuestra la esperanza inagotable del pueblo saharaui. Para ellos, la celebración de festivales como el Fisahara sirve al mismo tiempo de llamamiento a la comunidad internacional y de distracción.

Durante una semana, los habitantes de la wilaya (campamento) comparten las dificultades del día a día con actores como Carmelo Gómez, Guillermo Toledo, Juanjo Puigcorbé, Silvia Abascal y Rosa María Sardá. No hay agua corriente, escasean los alimentos y las medicinas, y sólo algunas familias tienen placas solares que consiguen electricidad.

En este contexto, la indignación es evidente. "Creo que el Gobierno de Zapatero no asume ni enmienda este error histórico. Y los saharauis se lo ponen muy fácil: sólo tiene que apoyarles en su derecho a celebrar un referéndum. En vez de eso, opta por ser neutral. Se ha dejado presionar por otros países, como Francia y Marruecos", asegura Juanjo Puigcorbé. Guillermo Toledo coincide con esta opinión. Carmelo Gómez, que este año visita por primera vez los campamentos, no sale de su asombro ante el lugar: "Sabía que sufrían este injusto destierro, aunque no imaginaba un lugar tan inhóspito para vivir, ¡y menos durante 31 años! No se puede permitir que sigan así", afirma indignado.

Mañana se celebra en Madrid una manifestación convocada por la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara, para reclamar el derecho a la independencia del pueblo saharaui. Comenzará a las 12 de la mañana desde Atocha hasta el Ministerio de Asuntos Exteriores, en la plaza de la Provincia. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas debatirá sobre el conflicto del Sáhara. Muchos saharauis dudan de que España y la ONU cumplan sus promesas.Juanjo Puigcorbé: "El Gobierno español no asume ni enmienda este error histórico"

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 20 de abril de 2007