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Reportaje:

Transitar por los caminos oscuros

Cristina Rota y Juan Diego Botto reflexionan sobre los indicios del filofascismo en su obra 'Despertares y celebraciones'

Cristina Rota era actriz y directora de la Sala Planeta de Buenos Aires (Argentina) en los años setenta. En la misma década llegó a España con dos hijos pequeños y embarazada. Su marido, el actor Diego Fernando Botto, desapareció en 1977. Rota llegó a pedir ayuda a los poderes eclesiásticos, de los que recibió insultos en una carta que aún hoy conserva.

Aquellas vivencias y diversas reflexiones hechas a posteriori sobre la conducta humana y los indicios que avisan del peligro se fueron tejiendo en su cabeza hasta conformar Despertares y celebraciones, obra que se estrenó el pasado jueves en Madrid, donde Rota ha puesto en pie el Centro de Nuevos Creadores. Como dramaturgo, recurrió a su hijo Juan Diego Botto para contar la historia que ha dirigido Rota mayoritariamente con alumnos suyos, entre los que se encuentran Maru Valdivielso, Marta Etura, Alejandro Botto y Diego Scotta.

Botto afirma que en 'Despertares...' hay muchos guiños a la España actual

La obra es una tragicomedia que se desarrolla durante una fiesta de la alta sociedad en la que no faltan militares de alto rango. Muchas de las conversaciones que se producen entre ellos están sacadas de situaciones reales, algunas de dominio público y otras que ha vivido la directora.

Juan Diego Botto cuenta que su trabajo consistió en escucharla durante dos semanas sin parar, profundizar en lo contado, encerrarse cuatro semanas y revisar el resultado entre los dos. "Lo hice muy rápido porque no quería pensar, no quería dejar tiempo a la obra para que no me afectara demasiado, fue más un aprender sobre mi madre, sobre mi familia, cosas que yo desconocía, y fue muy intenso, recién ahora empiezo a caer la ficha, como dicen en Argentina".

En parte es el miedo y el ver de nuevo ciertos indicios lo que le ha empujado a escribir esta historia: "Los indicios que percibí antes de la dictadura militar se iniciaron en 1955, todo fue lentamente y la gente estaba contenta porque había un boom económico y muchos pensaban que los desaparecidos algo habrían hecho, pero había muchos indicios... los maestros que tuvimos nuestra generación nos enseñaron a percibirlos..., se designificaba el lenguaje y los militares se autocalificaban de liberales y de centro... Videla, Pinochet decían ser demócratas, como si la democracia fuera una ideología y fuera la de ellos". Cierto es que en España el miedo fue desapareciendo: "Pero aquí ya hay designificación del lenguaje, de ahí mi despertar, cuando los sentidos empezaron a leer nuevos indicios, pistas que leo porque estoy alerta y en España hay una política filofascista desde la oposición, donde se sueltan frases idénticas a otras que oí en su día, y eso es algo que me llama poderosamente la atención", comenta la directora, mientras Juan Diego apunta que "cualquier vista atrás sobre lo que significa el fascismo y cómo brota sin darnos cuenta es útil, sobre todo para ver que la democracia no es algo perpetuo, siempre puede haber una vuelta atrás". Botto afirma que en Despertares... hay muchos guiños a la España actual "para señalar que enarbolando ciertas banderas se llega a caminos muy oscuros, no sólo aquí, porque internacionalmente los que se supone son los líderes mundiales nos llevan por caminos muy torcidos".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 17 de abril de 2007